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Verano 2003

  Fotos por IRM, Miguel G. y Cristina Peral

Lo mejor de todo ha sido la recuperación del espíritu festivo del pueblo de otros años.

El trabajo de la comisión, Un éxito rotundo! Nadie podría negarlo y todo el mundo ha sabido verlo y ha colaborado sumándose a la fiesta ... bueno ... no todo el mundo con las mismas ganas. Los que son más avispado ya se habrán dado cuenta. Pero no importa. Lo que si importa es que pese a las dificultades las cosas, finalmente, han salido muy bien.

Para aquellos que no han podido estar pese a desearlo vamos a intentar contar entre todos lo que pasó:

San Salvador y San Mamés       

San Bartolo        

 

Reseña de San Bartolo

San Bartolo 2003 ha supuesto una revitalización de la fiesta de Ayoó. Ha habido animación, participación y la gente hasta se ha rascado el bolsillo en la cuestación que se hizo casa por casa (se han sacado casi 3.000 euros –medio kilo del de antes- que servirán para tapar la deuda que había quedado de años anteriores). Pero lo mejor, sin duda, es que el pueblo ha salido a la calle, a jugar, beber, divertirse, rezar o lo que cada uno haya preferido. Esta es una crónica incompleta, porque quien la escribe solo ha podido participar un par de días en la fiesta –trabajo obliga- pero pretende acercar algo de lo vivido a quienes no pudieron estar allí.

   

El cartel festivo comenzaba oficialmente el sábado 23, pero gracias a las peñas “El Coito”, “La Otra Peña”, “Un día más sin pillar”, “La Fragua”, “Los más Bartolos”, “Antitodo” y “Peña Cabras”, se disfrutó de un día adicional de fiesta.

Estas peñas, formadas por mayores de edad –hay otras de los más jovencitos a los que se libró de participar en el escote- pusieron dinero para pagar a los históricos “Los Pumas”, el grupo de un pueblo vecino (Felechares?) que, sin querer ofender a nadie, era conocido de siempre en Ayoó como “Los Pichas”. La que esto escribe llegó a las tres de la mañana y aún se pudo tomar una birrita en el Bar de los Mozos, así que la cosa salió bastante bien.

   

A Jesi no se le dio mal la partida pero arrasó y

ganó la partida la mujer de rojo que está a su lado

    

Antes de este aperitivo, hay que decir que el Ayuntamiento había animado bastante el verano, organizando juegos para los críos, partidas de cartas, de calva, y hasta alguna conferencia.

Requeijo fue el punto de reunión del día de la víspera. El sol acompañó lo justo pero la gente se animó a acercarse a la presa donde se disputaron partidos de waterpolo (no se veía mucho, eso sí, solo cabezas en el agua), voley playa, carrera de colchonetas, partidas de rana (Maxi se llevó el lomo del premio) y lo más seguido, la cucaña acuática. Fue un chaval, Christian Alvarez el que consiguió llegar al final del palo ensebado y así llevarse el jamón.

El ambiente estaba muy animado, porque la Comisión tuvo el acierto de llevar un remolque-bar y aquello era un party en el que no faltaba de nada. La comida llegó con los 30 kilos de hermosas sardinas que se asaron a la brasa y que se repartieron de forma bastante ordenada. Estaban muy buenas, lo aseguro!!!!

     

El pregón estaba previsto que se leyera allí, en Requeijo, pero la cosa se alargó, el sol se iba, refrescaba y la peña estaba más pendiente de destripar su sardina que de escuchar a nadie, así que la cosa se pasó a la verbena, amenizada por el grupo Africa en El Canto.

A eso de la una de la mañana se procedió a la lectura del bando festivo .

Pregonera y alcalde se encaramaron al escenario y se procedió, aunque me temo que los nervios por un lado y la falta de maña con el micro por otra hicieron que poca gente se enterara de qué es lo que decía la rubia de gafas subida en el templete. Para acabar con vuestras dudas, aquí podéis consultar el texto completo del pregón de las fiestas de Ayoó 2003 .

           

La verbena estuvo bastante animada aunque, como el resto de los días, no se vieron muchas peñas por el baile. Arrasaba el amarillo de “La Otra Peña” –medio pueblo debe ser de este grupo-, algunos azules de “Otro Día Más Sin Pillar” y algunos “Bartolos” y “El Coito”. De los demás, nada de nada. O iban de incógnito o no les iba lo de bailar.

La gente se va aproximando a la Iglesia el día de San Bartolomé

Día 24, San Bartolo. Trajes de gala, la Iglesia llena y los alrededores del templo a rebosar de gente que buscaba la sombra con ganas. Muchos acompañaron la procesión al viejo estilo, con Palio para el cura y niñas de comunión de escoltas.

   

Aunque había quien variaba el camino y no iba hasta la casa de Paulina, quien había pagado la función, si no que llegaba al Bar, a por el vermouth de rigor y la tapita –muy rica, por cierto-.

 

     

El grupo de curas con el palio cerraba la marcha de la procesión de la misa del Día de San Bartolo

 

Se hizo un poco tarde para el baile pero allí estaban las incondicionales de la jota, el pasodoble y la ranchera, típica música de esa hora, tan de fiesta de pueblo.

   

En El Coito en la tarde de San Bartolo. Una de las citas con más participantes y espectadores fue la calva que. Sorprendimos a la gente en medio del juego, morrillo en mano.

 

La reunión de la tarde, tras la preceptiva siesta, fue en El Coito. Partido de fútbol, partidos de calva, rana, baloncesto a tres, remolque-bar, buena temperatura, charlas y, en definitiva, un rato agradable.

 

Momento del partido de fútbol y una vaquilla sola buscando compañía

En la verbena de la noche estuvo un grupo de nada menos que ocho personas, “Bajo Cero”. En el descanso se procedió al sorteo de la rifa del cordero que, a pesar de la animación del presentador, se hizo un poco larga, la verdad. Cuando se estaba a punto de sortear el bicho de nuevo porque no había ganador, apareció Antonio Riesco, el padre de la prego, surcando como una exhalación la plaza, cachaba en alto, reclamando el cordero.

      

     

Isidoro tocando las campanas

para llamar al pueblo a la misa del Día de San Bartolo

Como la cosa se había extendido, el toro de fuego se dejó para el día siguiente y la verbena continuó hasta altas horas, cuando estaba prevista la chocolatada, macroabuelo (pero no se decía “jugar a la abuela”?), alborada y tirada al pilo. La que esta escribe solo llegó a comprobar que la alborada se celebró con la charanga acompañada de bastante gente, no todos en las mejores condiciones, claro.

La misa del Día de San Bartolín fue especial, misa cantada con el grupo de la señora que da las clases de costura para los jubilados y anunciada con un toque de campanas en el que se empleó con ganas Isidoro, el de Zamora.

Por la tarde hubo juegos infantiles, disfraces, premios para todos los peques y la oportunidad de ver una exposición con fotografías del Ayoó de otros tiempos. También fue muy seguida la actuación del grupo folk “Cepa y Sarmiento”. Por la noche, la animación la puso “Passage”.

     

Y con esto y un bizcocho, se acabaron las fiestas de este año. Eso sí, no hay que olvidar que, fuera de programa hubo otra cita día tras día: el apagón de la hora de la cena. Como cada año, el transformador no da para tanto consumo en el pueblo en estas fechas y todas las noches, a eso de las diez, la luz se iba. Velas, diversión a ratos y mosqueos en otros, apasionantes reuniones buscando explicaciones a lo que pasaba junto al transformador... a punto estuvo de organizarse una revuelta en plan Fuenteovejuna contra la ineptitud de Unión Fenosa, que no acaba de arreglar un problema que se produce cada verano.

Cada mañana, un grupo de voluntarios madrugaba para dejar limpia

como la patena la plaza de El Canto. Aquí vemos

a los curris en la mañana del día de San Bartolo.

De izquierda a derecha están:

Tino, Manolo, Antonio, Isidoro, Feliciano, Manolo y Quico.

Y para terminar, un recuerdo agradecido para todos los que han currado en estos días para que los demás lo pasáramos bien. El alcalde, Olegario, que intentaba estar en todos los sitios para controlar y también para disfrutar; la gente de la Comisión, Mario, Pedro Gabriel, Domingo y todos los demás; la peña que se ha puesto detrás de la barra del bar tras tan solo un par de horas de sueño; al grupo que iba pidiendo colaboración económica por las casas, una tarea no siempre agradable ni entendida; la banda de intrépidos que cada mañana se citaban en la plaza con cepillos y randeros para dejar El Canto listo de nuevo para la fiesta,.... A todos ellos, gracias (y perdón por la ausencia de nombres en la lista, que una no llega a conocer a todo el mundo).

 

Si os apetece enviar vuestros comentarios y fotos sobre las fiestas, podéis hacerlo aquí,   intentaremos publicarlo todo.

 

 

 Esta página se publicó por última vez el Friday, 01 June 2007 Copyright © 2006 J. N. A,