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La noche
del jueves 27 al viernes 28 de Noviembre se vivió con alarma y mucho
trabajo por parte de los vecinos de Ayoó. A primera hora de la noche
se desató un incendio en la vieja casa donde Rafa guardaba sus
tractores, en la calle El Caño, que puso en marcha a todo el mundo.
Era la
hora de la cena y Antonio y Emilia estaban en su casa, que está al
lado de la de Rafa, se comunican por los respectivos huertos. Vieron
un resplandor y salieron a mirar por curiosidad, para ver que era.
Se llevaron un susto tremendo cuando se dieron cuenta de que se
trataba de un incendio que iba cogiendo fuerza por momentos. Además
del gasoil de los tractores, en el piso de arriba había acumulada
una gran cantidad de alpacas de paja.
Mientras
Antonio se acercaba hasta el lugar, ella fue a dar aviso a todos los
vecinos, que bajaran a ayudar, que tocaran las campanas, que se
enterara todo el mundo.
La
reacción fue inmediata. La calle de El Caño se convirtió en un
hervidero de gente ayudando, con mangeras y con todo lo que tuvieran
a mano para intentar apagar el fuego, que cada vez cogía más fuerza.
Emilia y Lucas echaban agua desde el huerto de su casa, también
junto a la del suceso. Se trajeron mangeras más grandes desde el
ayuntamiento y al cabo de un buen rato, se presentaron los bomberos.
El
servicio de extinción de incendios tiene que trasladarse desde
Benavente, es decir, el tiempo suficiente para que el fuego hubiera
abrasado todas las casas del barrio si no llega a ser por la
intervención de los vecinos.
Tras
trabajar toda la noche se consiguio aplacar el fuego, aunque aún
había rescoldos a primera hora de la mañana. La vieja casa que se
utilizaba de panera había quedado completamente destruida y por la
mañana se procedió a tirar los restos de las paredes y el techo.
Allí quedaron calcinados los dos tractores de Rafa, el remolque,
otros aparejos que allí guardaba y decenas de alpacas de paja,
mientras en la casa de enfrente, la de Antonia, se deshacían las
persianas y reventaban algunos cristales debido al calor. Mucho
dinero que se va en humo, pero al menos, no ha habido heridos.
Tras el
incendio, ha habido quejas por la forma de actuar de los bomberos.
En el foro de Ayoó podía leerse lo siguiente:
29-11-2003
"Además
del susto que todo el mundo tiene aún en el cuerpo, queda la queja
por la forma de actuar de los bomberos. Resulta que te cobran por
apagar el fuego!!!! Es lógico que te pasen la factura si tienen que
poner una escala para entrar en tu casa porque te has dejado las
llaves dentro, pero no es nada normal que te pasen la cuenta por un
accidente. Así que cuando ya llevaban un tiempo en el incendio y
estaba controlado se les dijo que se fueran, para que no arruinen
aún más a la familia afectada. ¿Qué hubiera pasado si el fuego se
reaviva? Este es un cobro que realizan los bomberos de Benavente y
de cualquier otro lugar, pero, la verdad, parece bastante alucinante."
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