
El encierro
de campo de San Cristóbal ofreció ayer una gran presencia de
caballistas y unas buenas estampas taurinas |
San
Cristóbal de Entreviñas concentró ayer a más de dos centenares de
caballistas de diferentes puntos de la región venidos a disfrutar
del último de los encierros campestres que son cita obligada cada
verano en la comarca benaventana y en la zona norte de la región.
El encierro celebrado ayer es para ellos una fiesta muy especial,
aficionados a los toros y al caballo y habituales compañeros de
afición en todos aquellos encierros que a lo largo del verano se
celebran en la zona oriental de la provincia de Zamora, y en las
zonas limítrofes de las provincias de Valladolid y León.
Tres
vaquillas se soltaron en Los Abaleros, una extensa zona de secano de
San Cristóbal de Entreviñas, donde los jinetes pudieron disfrutar
por espacio de dos horas, hasta las doce y media de la mañana, sin
ningún tipo de contratiempo del buen juego de caballos y vaquillas
para practicar el galope y los quiebros, seguidos siempre de cerca
por numerosos aficionados de la comarca.
La
jornada taurina se completó, además, con el mayor de los ambientes
festivos, ya que los caballistas se fueron a comer juntos, en una
comida de hermandad que pone fin a las citas taurinas en la zona.
Con
ello, se cumplió con una cita que viene siendo habitual en los
últimos años y que se está convirtiendo en tradición, tal como
señalaba el alcalde de San Cristóbal de Entreviñas, Bernardo
González González, no es una fiesta del pueblo pero ya viene siendo
tradicional que el penúltimo domingo del verano se junten los
caballos y se haga el encierro campestre.
En San
Cristóbal de Entreviñas hay mucha afición al caballo y aunque no
sabría decir cuántos caballos hay en el pueblo, la verdad es que
mucha gente ya lo tiene y lo disfruta.
Esta
afición va calando en los sectores juveniles como se demuestra en la
presencia que tiene este colectivo a la hora de contemplar los
espectáculos taurinos y que, en el futuro, serán las generaciones
que lleven el protagonismo en lo tocante a estar en las proximidades
de los toros compartiendo el escenario del campo y dando juego a lo
que realmente es la esencia del encierro.
Torre
del Valle, Ayoó y Manganeses disfrutan de jornadas al aire
libre y juegos de mesa
La Torre del Valle despidió las fiestas del Cristo con la Fiesta de
la Cerveza, para seguir con concurso de rana y juegos para todos,
además de finales de tute, dominó y mus y campeonato de brisca, con
las que se ponía a última hora de la tarde el fin de fiestas en la
localidad después de un fin de semana festivo al que ha precedido
una semana cargada de actividades culturales..
Ayoó
de Vidriales inicia la jornada con misa y procesión, baile
vermouth y concurso de pasodobles. Por la tarde, habrá competiciones
de calva, cucaña y lanzamiento de azada. El deporte estuvo presente
con competiciones de baloncesto y fútbol, antes de la actuación de
Bajo Cero, toro de fuego y sorteo de cordero para llegar a la
madrugada con el macroabuelo en el canto, chocolate, alborada y
tirada al pilo local. Hoy seguirán los actos festivos con misa
cantada y baile vermut por la mañana, para seguir con concurso
exposición sobre Ayoó, juegos, gynkhana entre peñas y la
actuación de Cepa y Sarmiento.
Completan los festejos el concurso de disfraces a las nueve de la
noche, verbena con el grupo Pasaje y la entrega de premios y
concurso de pulsos, como fin de fiestas.
Manganeses de la Polvorosa despidió ayer su Semana Cultural con una
jornada campestre junto al río Orbigo que comienza con misa de
campaña, comida campestre, juegos para todos, teatro con el grupo
Intercazia.
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