
Asistentes a
la conferencia programada por el Centro de Estudios Benaventanos
Ledo del Pozo. |
La situación
estratégica de Benavente como vía de comunicación entre el centro de
la península y el oeste ha supuesto notables modificaciones a lo
largo de la historia. El profesor José Ignacio Martín Benito ha
publicado un estudio en el que analiza la evolución de los Caminos a
Galicia y lo que éstos supusieron para la zona, como la
concentración de monasterios, hospitales, construcción de puentes,
propagación de barcas para cruzar los ríos y la economía que marca
la historia de la zona.
«Los caminos entre el centro y el sur de la península debían
confluir en el entorno de los Valles de Benavente. Esas vías fueron
utilizadas por los ejércitos musulmanes y cristianos en sus
desplazamientos. El valor de cruce de caminos se puso de relieve en
los acontecimientos de la batalla de la Polvorosa, sucedida en el
año 878 a orillas del Orbigo», cuenta el profesor José Ignacio
Martín Benito en una de las aportaciones de la revista Brigecio en
su último número, dado a conocer el martes, junto con la conferencia
sobre los Caminos a Galicia, donde quedó patente la relevancia
histórica de la zona, dado su enclave geográfico.
Así, «ya desde el siglo X se sitúan en la ruta del Tera diversos
monasterios de los cuales, entre sus diversas funciones, sirven
también de hospedaje a los transeúntes» y cita el investigador
monasterios existentes en Trefacio, San Martín de Castañeda, Santa
Marta de Tera, además de cenobios de época mozárabe en Colinas de
Trasmonte (monasterio de Castroferrol), Abraveses de Tera (dedicado
a San Pelayo), Navianos de Valverde (monasterio de Santiago, en la
dehesa de Malucanes), Camarzana de Tera (bajo la advocación de San
Miguel), además del dedicado a San Fructuoso, en Ayoó de
Vidriales, San Salvador de Villaverde en San Pedro de la Viña o
el de San Pedro de Zamudia.
Desde mediados del XII a mediados del XIII (reinados de Fernando II
y Alfonso IX), Benavente fue, según el profesor, «plaza fuerte en el
reino de León. Ubicada en la Vía de la Plata o calzada de la Guinea.
La Villa unía las tierras del norte con las de Extremadura y
Transierra a través de Astorga, los caminos conducían al Bierzo y de
aquí a Galicia... esta situación le hizo escala en muchas ocasiones
de los itinerarios reales, cuando la corte se dirigía al norte del
reino». Pero Benavente no sólo era lugar de parada para la corte
real, sino también punto de referencia en caso de conflictos. «la
villa era también paso hacia Castilla, de cuya frontera se hallaba a
corta distancia. De ahí que en las rivalidades entre leoneses y
castellanos que sucedieron en la batalla de Alarcos, 1195, el
ejército castellano-aragonés penetrara en 1197 en la Tierra de
Campos leonesa por Castroverde para dirigirse a Benavente, donde
estaba el rey leonés con los moros y con sus vasallos cristianos».
El uso continuado de estos caminos obligaba a ciertos cuidados en su
mantenimiento, de manera que a principios del siglo XIII se plantea
el comienzo de la construcción del puente de Santa Marina, en
Castrogonzalo, en ruina hacia 1345 debido a las continuas crecidas
del Esla. Otro puente en el Esla eran el de Deustamben, en el
Priorato de Milles. Pero este río se cruzaba en barca por Barcial
del Barco, Castrogonzalo y Villafer.
El estado de los caminos en la Edad Media quedó reflejado en los
libros de viajes de varios autores extranjeros, como Jeronimus
Münzer, a finales del XV.
Los trazados cambiaron con el tiempo y las rutas hacia el norte
también transformaron su itinerario. Un largo recorrido histórico
que merece conocerse.
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JOSÉ IGNACIO
MARTÍN BENITO

José Ignacio
Martín Benito nace en La Encina en 1960. A los dos años llega
a Ciudad Rodrigo, donde cursará sus primeros estudios de
primaria y secundaria en el Instituto Fray Diego Tadeo.
Licenciado en
Geografía e Historia y catedrático de Historia, Martín Benito
es presidente del Centro de Estudios Mirobrigenses y del
Centro de Estudios Benaventanos. Ha sido director de varias
excavaciones arqueológicas en Castraz de Yeltes y durante
varios años en Forfoleda, ambas en la provincia de Salamanca.
Es autor de
obras como "Guía ilustrada de los principales útiles
prehistóricos" (1992), "Geomorfología e industrias achelenses
en la fosa de Ciudad Rodrigo" (1993), "Los caminos de Santiago
y la iconografía jacobea en el Norte de Zamora" (coautor,
1994), "Prehistoria y romanización de la tierra de Ciudad
Rodrigo" (coautor, 1994), "Cazadores, recolectores y
productores. El hombre del glaciar" (1996), "Aproximación
educativa del Valle del Tera" (coautor, 1997) y "El castillo
de Benavente" (1998).
Ha publicado en
torno a medio centenar de artículos en revistas especializadas
en España y Portugal. En 1999 se edita su obra "El Alcázar de
Ciudad Rodrigo. Poder y control militar en la frontera de
Portugal (siglos XII-XVI)". En la actualidad es profesor en
Benavente (Zamora).
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