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«8.000
euros... 8.000 euros a la una... 8.500... 9.000... 10.000...
17.000... 17.150 euros a la una... 17.150 euros a las dos... (Suena
la campanilla) Adjudicada». El "subastero" se levanta y firma el
acta. Desde ayer 33,35 hectáreas de erial (repleto de piedras y de
vivales de conejos) son suyas. La finca está en el pago de "La
Gavia", junto a "El Culo del Mundo", en el término municipal de
Sanzoles.
La operación se repite una, dos, hasta 22 veces. El delegado de
Economía y Hacienda, Juan F. Justel dirige la subasta, sin
aspavientos, con profesionalidad. A veces sonríe y cuchichea con la
abogada del Estado. El salón de actos de Hacienda está abarrotado
(más de ciento veinte personas). Hay expectación. Sólo se oyen las
voces de los que pujan. Algunas miradas furtivas, otras descaradas,
provocadoras.
La Delegación de Hacienda (sección Patrimonio del Estado) subastó
ayer más de 240 hectáreas agrupadas en 22 parcelas de 13 términos
municipales de la provincia. Las fincas rústicas son masas sobrantes
de la concentración parcelaria, terrenos que nadie pidió a la hora
de solicitar las nuevas fincas de remplazo. La mayoría son eriales,
terrenos improductivos, montículos pétreos.
A pesar del nulo o escaso valor agrícola de los terrenos, el salón
de la Delegación de Hacienda presentó un lleno hasta la bandera. La
mayoría de los presentes -se notaba- eran aficionados que acudían a
una subasta por primera vez. Lo hacían como propietarios de fincas
lindantes con las parcelas en liza. O por curiosidad. También había
algunos profesionales, "subasteros" que se las saben todas y que, al
final, acabaron llevándose la mayoría de los gatos al agua. La
profesionalidad, aquí más que en otro sitio, es un grado.
Benavente y Los Valles
Una buena parte de los presentes llegaron procedentes de Benavente y
Los Valles. De hecho casi la mitad de las fincas a subastar están
radicadas en términos municipales de esta comarca. Los concejales de
Ayoó de Vidriales, con su alcaldesa, Sofía Tostón, a la
cabeza, se hicieron notar. Esta pujo sin miedo y se llevó dos fincas
para el municipio.
Antes del comienzo de la subasta, Juan F. Justel advirtió que dos de
las parcelas que aparecían en el lote publicado en el
correspondiente Boletín Oficial de la Provincia no salían a subasta.
¿El motivo? Que un grupo de propietarios han presentado un recurso
contencioso administrativo ante la Audiencia. De momento, el trámite
queda paralizado aunque Hacienda está convencida de que el tribunal
de justicia le dará la razón.
Había también un nutrido grupo de interesados en comprar procedentes
de Toro. Se quedaron con las ganas. Lo mismo que varios vecinos de
Venialbo y algunos naturales de Sanzoles.
La finca que alcanzó un precio más alto está radicada en el término
de Granja de Moreruela. Salió a subasta en 9.304 euros y después de
una reñida puja -la más larga de la mañana- su comprador pagó 30.150
euros, una cantidad por encima del precio del mercado, según un
entendido en estas lides.
Precios
Las cuatro parcelas del término de Ayoó de Vidriales
alcanzaron precios de 13.100, 18.550, 10.500 y 12.00 euros, con un
valor de tasación de 3.725, 6.548, 3.334 y 3.242, respectivamente.
Sólo la adquisición de una finca se llevó a cabo sin competencia.
Fue una parcela de Fuente Encalada, adjudicada sin subasta al único
postor que se había interesado previamente por ella.
Los terrenos que más incrementaron su valor desde la posición de
salida fueron los del término municipal de Toro. Cuatro de las cinco
parcelas en liza quintuplicaron su valor.
El gancho de los aerogeneradores eólicos, la forestación y los
viñedos
Las parcelas que más aumentaron su precio respecto a su valor de
tasación fueron las situadas en las sierras de Benavente y Los
Valles y en el término municipal de Toro.
Las primeras -y así lo reconocieron muchos de los participantes en
la subasta- incrementaron su cotización ante la posibilidad de que
den cobijo a parques eólicos. Los precios que pagan las compañías
eléctricas son tan apetecibles como para que el Ayuntamiento de
Ayoó entrara a saco en la subasta.
Precisamente la mayoría de los terrenos que ayer subastó Hacienda
están situados en lomas y riscos. Muchos son adecuados para instalar
molinos de viento y también para ser forestados, al menos en parte.
Esto -y así se notó- se convirtió en un atractivo para los "subasteros".
También se notó el "boom" del vino de Toro y de la fiebre por las
viñas. Esta circunstancia hizo que las parcelas de Toro y su alfoz
multiplicaran su valor. Algunas de las fincas son susceptibles de
acoger plantaciones de viñedo y de ahí el interés de muchos
compradores en hacerse con ellas. Costó encarnizadas pujas y muchas
miradas de soslayo: antes de la subasta, durante y después.
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