AYOO | Arriba | Album | ALBUM II | Nosotros | Paseando | Recuerdos | Faenas | Colaboraciones | Ayuntamiento info@ayoodevidriales.com
 

08-08-2002

Ayoó honra a San Mamés

El dinero de las ofrendas de los fieles se emplea en la conservación de la ermita

Claudio F. de la Cal (20644 bytes)

Imagen de de la procesión celebrada en Ayoó de Vidriales con motivo de la festividad de San Mamés 

Cientos de fieles participaron ayer en la tradicional procesión hasta la ermita de Ayoó de Vidriales, que conmemoró la festividad de San Mamés. La potente megafonía de la iglesia comenzó a mediodía a llenar las calles del pueblo de cánticos religiosos. Media hora después las campanas llamaban a los devotos, que se congregaron a la puerta del templo para esperar la salida de la Virgen del Rosario.
Los hombres se colocaron delante, precedidos por el estandarte púrpura del Santo, mientras las mujeres, algunas descalzas, eran las encargadas de portar las andas. Numerosas personas se unieron a la comitiva en la plaza del pueblo y varias ancianas salieron de sus casas para ver pasar a la imagen. La hierbabuena que cubría algunas calles daba un olor muy agradable al paso de los feligreses. Los sones de la dulzaina y ocasionalmente los del tambor, acompañaron al cortejo durante todo el trayecto.
En un ambiente recogido, se produjo, a mitad de camino, el encuentro con la talla de San Mamés, que había partido de la ermita. Voces femeninas entonaron entonces un himno con referencias a las dos figuras. «Se ha recuperado de las antiguas canciones», explicó la alcaldesa, Sofía Tostón. «Era muy tradicional la loa al santo, pero se perdió hace unos años». La marcha se reanudó al terminar el cántico entre zonas de huerta que iban dando paso a campos de trigo segados.
La regidora recordó cómo, antiguamente, muchas personas realizaban la última parte del trayecto, la subida hasta el santuario y la posterior vuelta a su alrededor, de rodillas. «Además, la gente traía a esta pradera a sus vacadas y pasaba aquí el día». Una vez dentro de la capilla, antes de comenzar la eucaristía, varios fieles pagaron un donativo para colocar al santo en su trono. La cantidad se enunciaba en pesetas, aunque se abonaba en euros. El dinero obtenido se dedica la conservación de la ermita. «Antes, las ofrendas eran en especie y el dinero obtenido de su venta se destinaba a arreglar el edificio», explicó Sofía Tostón. La talla de San Mamés ha sufrido hace unos meses una restauración que le ha devuelto la policromía original y ha eliminado añadidos posteriores.
Al entrar en el templo, prueba de la devoción que se procesa al santo, los fieles no dejaron de besar la figura de San Mamés.

 

María Martínez García

 

 
 Esta página se publicó por última vez el Friday, 01 June 2007 Copyright © 2006 J. N. A,