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El
mal estado de ciertos tramos del recorrido fue uno de los
protagonistas de la Vuelta a Zamora del pasado año. Un
"bache" que la organización quiere evitar este año, en
una edición a la que, de momento, ya se le han cambiado los
itinerarios de dos jornadas por ese motivo.
En
el segundo sector de la primera etapa, que discurre el jueves 25
entre Morales y Tábara, a la salida de Venialbo se añadirán 12
kilómetros para ir hasta la Bóveda para llegar a Toro, en vez de
optar por Valdefinjas. Y, al día siguiente, después de partir de
Santibáñez de Tera, al llegar a Santibáñez de Vidriales la
carrera irá hacia Brime de Sog, Uña de Quintana y Molezuelas de la
Carballeda para llegar a Cubo de Benavente en vez de continuar por
Carracedo y Ayoó de Vidriales, como estaba previsto en un
inicio.
Pero
los retoques de última hora no son los únicos cambios realizados
por la organización para este año. El más llamativo es la
disminución de los puertos de montaña, entre los que destaca la
exclusión de Escuredo, que ha marcado las diferencias en las últimas
ediciones: «Hay menos montaña, pero quitamos del recorrido los
pueblos de la provincia de León y pasamos por doce más de Zamora;
además, en la etapa que acaba en el Alto de Peces, si quitamos
también Escuredo de los últimos kilómetros, permitimos que los
equipos más débiles tengan más posibilidades», explicaba ayer el
delegado provincial, Mariano Quevedo.
Durante
la presentación oficial de la Vuelta, también se destacó la
inscripción de cuatro equipos extranjeros, un portugués, un ruso,
un italiano y un holandés, así como la continuidad en que la
prueba pase por territorio portugués.
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