En
la entrada de este pueblo
Señores hay una plaza
donde van las pensionistas
y juegan a la baraja.
También tienen en la plaza
una viga a cada lado
donde se toman el sol
y la sombra en el verano.
En esa viga se juntan
los mismos todos los días
allí se charla de todo
y se juega a la brisca.
Y entre la charla y el juego
ellos muy bien se lo pasan
pues para la gente mayor
es lo que más hace falta.
Allí se junta Adonina
con su hermana Justiniana
también su hermana Florencia
y Sarita la Asturiana.
Y también va Benedicta
y con ella va Tomasa,
María la de Conejo
y Milagros la del guardia.
Y también Celia y Casilda
pasan allí algunos ratos
pero esas allí paran menos
porque se van al trabajo.
Y no dejo a la Josefa
aunque para mi es algo mala
pues cuando riego la huerta
ella va y me quita el agua.
Pero a pesar de todo
también ella es muy salada
pues si ella está en la viga
es la que pone más gracia.
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A los hombres no los nombro
pues ellos no lo merecen
porque la gracia en el juego
se lo ponen las mujeres.
En la plaza por las tardes
se pasan todo el verano
y también la primavera
pero cuando viene Octubre
la viga desierta queda.
Primero llegan las uvas
y se van a vendimiar
y luego a buscar níscalos
entre los pinos se van.
Es que cuando llueve un poco
y el suelo coge humedad
se cogen su bocadillo
y para el monte se van.
Cuando terminan los níscalos
a coger hongos se van
esos debajo las jaras
ya cuestan un poco más.
Y no lo hacen por dinero
que a ninguna falta le hace
pues dicen que en el bosque
se les van todos los males.
Allí no tienen reuma
ni las migrañas les dan
pues ninguna en ese tiempo
a ver a la Doctora van.
Y ya dice la Doctora
que de esto sabe un rato
Dios quiera que habría hongos
todos los meses del año.
Y también dicen los médicos
cuando nos dan esas charlas
a las personas mayores
que cura más la ilusión
que en el trasero inyecciones.
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Y por eso yo animo
a todas esas vecinas
que se vayan a por hongos
o se junten en la viga.
Que no se queden en casa
aunque sean días de lluvia
si no pueden en la viga
se junten en la cocina.
Que en estos días tan cortos
la noche llega enseguida
y si uno se encuentra sólo
le entra la melancolía.
De la Señora Daría
y de la Señora Quica
tampoco quiero olvidarme
pues en la viga se pasan
Señores mañana y tarde.
Estas son las dos abuelas
que tenemos en el barrio
pues la Señora Quica
ya de los noventa pasa
y la Señora Daría
muy cerca de ellos anda.
Pero a pesar de su edad
aún conservan energía
y con Leonisa y Leonor
aún juegan a la brisca.
Esa viga a mí Señores
siempre recuerdos me trae
pues la primera que hubo
dicen la puso mi padre.
Y por ésta me despido
que para broma ya vale
pues sé que cuando la lean
alguna querrá pegarme.
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