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Avantales

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AVANTALES. Ayoó de Vidriales. Ideas, recuerdos, personas.
Actualizado: hace 56 mins 14 segs

Ramos

Dom, 04/13/2014 - 00:30
Hoy es el domingo de ramos, el día que da inicio a las celebraciones de Semana Santa tras el fin de la Cuaresma. En el pueblo viene haciéndose la entrada de Jesús en Jerusalem a lomos de un borriquillo, al menos en los últimos años, aunque de todo ello ya hablamos hace un tiempo, aquí: Domingo de ramos.

Hoy solo quería recordar este día en el que los vecinos portarán sus ramos hasta la Iglesia, donde los bendecirá el cura y alguno de ellos los colgarán después en las ventanas y puertas de sus casas, para ampliar esa bendición a su hogar. Otra más de las tradiciones católicas que se convierte en costumbre popular.

Foto E.P. Mencía. Año 2007.Foto Paulina Prieto. Año 2007.Foto Paulina Prieto. Año 2011.La señora Guadalupe, la de Vicente, madre de Inés, si no me equivoco... Foto E.P. Mencia. Año 2007.Ramo en mi casa. Mi madre siempre lo pone. Tomillo y laurel.
Ramo en la casa de Justi y Antonia.
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Máquinas de coser

Sáb, 04/12/2014 - 10:09
Por fin me decidí a aprender a coser. Tantos años viendo a mi madre dándole a la máquina, sacando de sus manos prendas de vestir, toallas decoradas, sábanas, reparaciones en bajos, rotos y enganchones, por fin, ya digo, cogí la máquina y voy descubriendo sus secretos. Y como yo, parece que mucha gente ha vuelto a darle al pedal (eléctrico) y a la aguja para hacerse ropa, bolsos, adornos para la casa. Y no necesariamente se hace porque salga más barato si no por el gusto de hacer, de usar tus manos y tu cabeza para convertir una tela en algo usable. Ahí está quizás la diferencia con las costureras de antes, cuando tener una máquina de coser era más cosa de la necesidad.


 
En mi casa siempre ha habido máquina, una Singer puesta en una mesa de Sigma que mis padres compraron al poco tiempo de llegar a Santurtzi. Mi madre siempre ha sido mañosa y ya en el pueblo se hacía, a mano, su propia ropa, sin que nadie la enseñara, con su intuición. 



Al llegar, decidió comprar una máquina y aprendió de forma autodidacta, con la puntual ayuda del comercial de la Singer, que te daba las primeras nociones de cómo usarla. Con ella se ganó un dinerillo, cosiendo delantales para Quico, un vecino de Congosta que estaba aquí instalado y que fue también el que les prestó el dinero para comprar el piso. Durante años cosió delantales y los llevó en pesados fardos, andando, desde Santurtzi a Sestao.

Máquina de coser Wertheim, la de mi abuela, aún en uso. Se la compró mi abuelo y cose estupendamente. Ahora la tiene mi tía Paulina.





En las casas de Ayoó, las mujeres también han cosido a máquina. En muchas, muchísimas casas hay una máquina. Comprar ropa no siempre quedaba a mano y tener máquina facilitaba tener a la familia surtida de prendas. Incluso algunas mujeres cosían por encargo.
Esta foto la colgó en la página de Facebook de Santibáñez Marise Rey Majado. Es de un curso que la casa Singer dio en Santibáñez, en el comedor de la casa de su abuelo. No estaba fechada, pero por el aspecto, yo diría que es de los años 40.La máquina de coser era una oportunidad de trabajo para las mujeres y las marcas más conocidas organizaban cursos para que se aprendiera a usarlas y, claro, se compraran una. De ahí viene esta foto de mujeres cosiendo en un curso en Santibáñez. 


También mi padre me indicó que en este solar antes estaba la casa del Ti Valentín (el mismo que tenía la panera en la Audiencia) y que aquí venían a aprender a coser jóvenes como Elisa, Angélica, Aurea, mi tía Paulina. Les enseñaba Rosa, la hija mayor del Ti Valentín, que era modista.



Esta Singer no está en Ayoó, está en Donosti, en la casa de Loli, la madre de mi amiga Yosune. Ella, costurera avezada, apartó su máquina nueva y sigue cosiendo con su vieja Singer de cabeza negra, toda una joya.
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La primavera la sangre altera

Jue, 04/10/2014 - 07:30
La primavera la sangre altera, dice el refrán... a estos perrillos de los barrios de abajo les da un poco lo mismo la época, porque esta efusión afectiva la registré en verano...


Ante la presión mediática, deciden seguir con lo suyo un poco más abajo...

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La Iglesia por dentro: asientos

Mar, 04/08/2014 - 11:14
¿Alguien se imagino lo que sería entrar en la Iglesia del pueblo y verla sin bancos? Se vería enorme pero vacía, extraña... Para escuchar a los sacerdotes, sus homilías, sermones, lecturas, tenemos los bancos en los que nos sentamos... aunque a veces aquello parece una clase de gimnasia, ahora de pie, ahora sentados y ahora, de rodillas (esto, cada vez menos).

La iglesia en la Semana Santa de 1995, cuando estaba en obras. Se ven las paredes en piedra.
Los bancos de la iglesia se han ido renovando, yo todavía recuerdo cuando había bancos toscos, sin respaldo, alguno de los cuales se llevaron después a la ermita de San Mamés. 

También había un espacio más amplio para los reclinatorios, pero ahora apenas si quedan un par de ellos junto al confesionario y ya no van los feligreses con él hasta el templo.





Ahora tenemos un buen número de filas de asientos con respaldo y con reposapies (o bien para arrodillarse), barnizados, de calidad.



También me he fijado que hay alguno (no muchos) donados, en los que aparece una chapa con el nombre del donante.


En el altar también hay un par de bancos, alguno ya necesitado de una reparación.



En esta foto y en las siguientes, detalle del banco. Tambien se aprecia cómo la chapa de la madera está levantada.



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Detalles

Jue, 03/27/2014 - 00:00
La belleza se encuentra en los pequeños detalles y más cuando nos fijamos en esas ventanas y puertas de nuestras viejas casas. La construcción en Ayoó, sobre todo la de las edificaciones de barro, eran prácticas, poco dadas a decoraciones  y elementos superfluos. Pero alguno se cuela... 

Dos incisos: 

Que conste que he hecho un poco de trampa porque he metido en esta selección de fotos un par de ellas que no son de Ayoó, pero que me parecieron tan bonitas, que me disculpo a mi misma. 

Lo de los números en la puerta no es decoración, pero me encantan y me los permito.

Detalle de la decoración de una ventana de la casa de los Barrio en la calle de la Iglesia.
Abajo, la decoración completa en la ventana.

Puerta en una casa de la calle Peñacabras.Otra puerta en la calle Peñacabras.
Puerta también en la calle Peñacabras.
Congosta, calle Calzada.
Congosta, calle Calzada.
Soporte de balcón en la calle Corrales.
Dibujos en una pared revocada.
Bajotejado en una calle de El Canto
Madera decorada que encontré en los restos de una vieja casa.
Ventana decorada en una casa de Piornedo, en Los Ancares gallegos.
Decoración en la jamba de una puerta en Castrocalbón.

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Una de refranes

Mar, 03/25/2014 - 21:00
Hace bastante tiempo que no doy un repaso al refranero, así que hoy recojo alguno de los refranes y dichos que he escuchado en casa o entre los vecinos del pueblo y que tienen que ver con comentarios sobre comportamiento, sobre la forma de ser y hacía donde camina una persona. Ahí van unos cuantos:
Cambiarás de molinero pero no de ladrón. 
Muy propia para los días que vivimos, jaja... cambiarás de alcalde pero no de ladrón, cambiarás de ministro pero no de ladrón... El dicho venía de pago de la maquila, la parte proporcional que se llevaba el molinero cuando se molía.En los artículos que dediqué a Santibáñez se explicaba todo este proceso: Memoria de Santibáñez (2) y Memoria de Santibáñez (3).

El que encuentra casa hecha no sabe el barro que se echa. 
Este me lo dijo mi padre este verano en una conversación, me gustó mucho por que tiene que ver con la construcción que tanto me gusta, el barro, los adobes. La moraleja, como si no se trabaja algo no se aprecia el esfuerzo que lleva (¡¡¡y de paso aprender a diferencias los verbos y sus haches!!!).

Del dicho al hecho hay mucho trecho. 
Un clásico, mejor obras que palabras que se lleva el viento.

Ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el suyo. Dime de que presumes y te dire de que careces. 
Dos refranes para algo similar, el que ve las faltas en los demás y no en si mismo.

Dime con quién andas y te diré quién eres. 
O la importancia de los amigos y quienes te rodean a la hora de llevarte por un camino u otro. Este otro refrán clásico viene a decir lo mismo: Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Y aquí, una tanda de refranes para decir que el que sale torcido... torcido sigue y el que no tiene..., no tiene (cabeza, firmeza, seguridad, palabra o lo que cuadre): 
Palo que nace doblao, no sirve pa cayao Donde no hay mata no hay patataNo esperes peras del olmo / No le pidas peras al olmo.

Aunque como los refranes siempre hay uno que le lleva la contraria a otro, para los tres anteriores, ahí va este: 
Cría buena fama y échate a dormir, cría mala fama y trabaja hasta morir.
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Concurso de vocabularios

Mar, 03/18/2014 - 21:30
Cuando comencé el blog, en 2008, uno de los temas que más me apetecía tocar era realizar una recopilación de todos los lugares de Ayoó, esos sitios que nos rodean y que tienen un nombre, algunos muy conocidos como El Coito, Ayoó Pequeñino o Valseco y otros que yo ni había escuchado, como Veigarranas. Para ello la colaboración de mis padres fue esencial, claro, pero además estuve buscando por aquí y por allá para encontrar la raíz etimológica de cada palabra, para saber de dónde venía. Como yo no sé mucho de eso, claro, busqué documentos, otras webs, diccionarios... Así di con una asociación que velaba por la protección, recuperación y recopilación de la lengua zamorana, Furmientu. Alguno de sus colaboradores me ayudaron, me corrigieron y me completaron lo que yo iba preparando. En Furmientu organizaban un concurso de vocabularios tradicionales y me invitaron a presentarme, pero aún tenía mi “Palabrero ayoíno” en pañales, los topónimos sin completar... y me parecía que no tenía aún un buen trabajo. Este año anunciaron una nueva edición, la octava y, sorprendentemente, la última. Y un poco por curiosidad y por que pensaba que ahora si tenía bastante que ofrecer, presenté mi trabajo. Es un concurso muy pequeño y no he ganado, he quedado finalista, lo que, como dice ya sabéis quien, “es un motivo de gran orgullo y satisfacción”. Me han llamado para darme las gracias, me han mandado unos cuantos libros de temática zamorana y han colgado en su web el trabajo presentado.



Todo ha desfilado ya por este blog e incluso están recogidas en otro blog que tengo un poco en el olvido, llamado también Palabrero Ayoíno. Os dejo los enlaces para que todo aquel que tenga curiosidad pueda echar un vistazo.



Web de Furmientu, enlace a los vocabularios presentados en esta edición y en las anteriores:


http://www.furmientu.org/


Blog Palabrero Ayoíno


http://ayoodiccionario.blogspot.com.es/

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La Iglesia por dentro: Confesionario y reclinatorios

Jue, 03/13/2014 - 21:05
Estamos en Cuaresma... aunque ya a pocos les importe o incluso lo sepan. Pero hace unos años era una época bien marcada por los curas que intensificaban su gusto por el sacrificio, la confesión y el amedrentamiento. En esos días se hacían “confesiones generales”, como cuenta en su blog el profesor Pérez Mencía: Eran días en los que casi todo giraba en torno a la iglesia y era el momento apropiado para que los fieles cumpliesen con la ley eclesiástica obligatoria de “confesar y comulgar una vez al año y, a ser posible por Pascua Florida.
Para estas confesiones generales se producía toda una movilización sacerdotal: al párroco del pueblo se sumaban los de los pueblos de alrededor (entonces había uno en cada localidad, no como ahora que un solo cura cubre doce o quince pueblos) o los religiosos que habían dado “las misiones”.
Alberto Alonso que, como sus hermanos, fue monaguillo de Don Ezequiel, recordaba aquellos tiempos: “Ponían un día de confesión, el sábado y los monaguillos teníamos que coger el nombre de los que no iban a confesar”. Si no se cumplía con la confesión a la persona le caía una multa, generalmente en especie para el cura, o se le ponían pegas no poder apadrinar a un niño.



En ese momento el protagonismo era para los confesionarios, esa pequeña cabina en la que el sacerdote escucha los pecados de cada persona, le da la penitencia y le absuelve de todos sus pecados.



Del protagonismo que tenían los confesionarios en esos días se ha pasado a que sea un objeto casi en desuso que encontramos en un rincón del templo. El de la Iglesia de Ayoó está a la derecha de la puerta de entrada, y está flanqueado por dos reclinatorios.

El reclinatorio, la silla baja para arrodillarse en la que se ponía el confesante. Antaño, había familias que tenían sus propios reclinatorios y se acercaban con ellos a la misa del domingo o al rosario. También los niños, en sus comuniones, adornaban los reclinatorios con sábanas y flores. Ahora se usan en algunas celebraciones, como en Semana Santa, cuando se pone un altar dedicado al Santísimo en un lateral del templo.


Pero como otras muchas costumbres ligadas a la religión, los reclinatorios han ido desapareciendo de la vida cotidiana.
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Aldabas con cruz

Vie, 03/07/2014 - 22:30
Estamos en Cuaresma, el tiempo previo a la Semana Santa católica... ahora no nos dice nada, como mucho, aquellos que coman en casa de sus madres verán que el viernes no se sirve carne... pero los más mayores recuerdan esta época como aquellos días en los que todo estaba prohibido, todo era confesión, rezos, arrepentimientos, catecismo y la vida aplastada por la religión más rancia. Y no sé qué tiene que ver, pero se me ha ocurrido recordar este ambiente desde otro punto de vista, desde las aldabas con cruz que adornan/adornaban las puertas de Ayoó.

Puerta de la casa del Ti Germán, en la calle Corrales.


Aldaba de la puerta de la casa de Laurentino, en la calle de la Iglesia.
Aldaba en Congosta.
Congosta.
Puerta de la panera que hay en la calle Carracedo.




Aldaba que estaba en la puerta de la casa del Ti Pedro Pontejo, en la subida a Peñacabras, ya desaparecida.


Aldaba en una puerta de la calle de la Iglesia, un grupo de casas de adobe que eran de la familia Barrio.




Congosta, calle Calzada.
Puerta de la casa del cura, en la calle de la Iglesia.
Casa en la calle del medio, la que está al lado de la culaga, creo que es de la familia de María, la mujer de Andrés Conejo.
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La Iglesia por dentro: La cruz de las misiones

Mié, 03/05/2014 - 00:00

En la Iglesia del pueblo hay dos grandes cruces que son un tanto especiales, son las llamadas cruces de misiones. Una está dentro del templo, sobre la puerta de entrada. La otra, justo al otro lado, sobre la puerta pero en el exterior.
La cruz de misiones que está dentro del templo de Ayoó.
Cruz de misiones en el pórtico de la Iglesia. Foto de Mari Gan,
Ruta Arqueológica por los Valles de Zamora, grupo de Facebook. 


Hoy, miércoles de ceniza, inicio de la Cuaresma católica, es un buen momento para hablar de ellas, ya que su función era principal en esta época. Yo no sé mucho de estas cosas, así que me remito a dos artículos del profesor Pérez Mencía en su blog Patrimonio Popular, en los que explicaba detalladamente la presencia de estas cruces en las iglesias de nuestros pueblos:


Durante el tiempo de la Cuaresma solía haber lo que se conocía como ‘las misiones’, y al finalizar éstas se celebraban las ‘confesiones generales’. Todavía se pueden ver en pueblos de esta comarca grandes cruces en las paredes de iglesias o pórticos, indicando días y año de la celebración, así como los padres misioneros que las impartieron. La verdad es que era una época propicia para ello, pues eran días en los que casi todo giraba en torno a la iglesia y era el momento apropiado para que los fieles cumpliesen con la ley eclesiástica obligatoria de “confesar y comulgar una vez al año y, a ser posible por Pascua Florida”.



Había misiones cada tres o cuatro años y duraban varios días. En principio corrían a cargo del clero regular: religiosos franciscanos, dominicos, agustinos u otros. Más adelante los que platicaban y predicaban eran del clero regular: sacerdotes especializados o ya con experiencia en este tipo de actos. Se tratase de unos o de otros, a todos se les llamaba misioneros y misiones lo que ellos realizaban. Solían acudir dos a cada pueblo y entre ellos se repartían las distintas tareas.
Los que más impresionaban a pequeños y mayores eran los frailes ‘de barba’, aplicado y referido este apodo principalmente a los franciscanos.





Las pláticas o charlas sobre el Evangelio, la vida cristiana y las verdades eternas, corrían casi siempre a cargo de religiosos dominicos, franciscanos, paúles, y otros, de lo cual se dejaba constancia también en la cruz, además de la fecha y el lugar de celebración de dichas misiones


A las misiones solía acudir casi todo el pueblo, los mayores y también los niños, que contaban con actos especiales. La iglesia se llenaba de gente que, en silencio y con respeto, escuchaban al misionero las distintas pláticas con las que les instruía sobre la doctrina cristiana y les exhortaba a los actos de virtud.



Eran muy conocidos los cánticos de misiones, en los que todos participaban cuando se celebraban los diversos actos. Algunos decían así: “A misión os llama, / errantes ovejas, / vuestra tierna Madre / la Pastora excelsa”; Venid, fieles cristianos, / a las misiones, / donde Cristo convierte / los corazones”… También se cantaban otros de penitencia como: “Perdón, ¡Oh, Dios mío!...; Perdona a tu pueblo, Señor…; Amante, Jesús mío…; Bendito, bendito…, Véante mis ojos…; Dueño de mi vida…; ¡Oh, buen Jesús!...”etc.

Ya hemos apuntado al principio que, como recuerdo de las misiones, se preparaba en el pueblo una cruz, de madera y casi siempre pintada de negro, en la que figuraba una inscripción, que informaba sobre el pueblo o ciudad, la fecha de la misión, el lugar de la celebración y la congregación o nombres del religioso o religiosos misioneros.

Otra foto de la cruz de misiones de Ayoó, hecha por Emiliano Pérez Mencía.
La cruz tiene muchos de los elementos que se señalan: brazos adornados, el Inri superior, inscripción de Santa Misión y el año, 1926; los palos o varas cruzados, el martillo y la escalera, el corazón, los clavos, el cáliz... casi todos los habituales atributos.

Suelen ser todas de madera. A veces los extremos de sus brazos terminan de forma distinta y como un adorno más de la misma.
Las inscripciones y adornos realizados con pinturas, relieves u objetos colocados sobre ellas, tienen que ver con la pasión y muerte de Cristo, o con las verdades eternas (Muerte, Juicio, Infierno y Gloria) y demás catequesis cristiana recibida durante las misiones.

Revisando las cruces que hemos visto, en muchas de ellas se repiten las siguientes inscripciones y símbolos:

-En la parte superior del brazo central aparece I,N.R.I., que son las letras iniciales de Iesus Nazarenus Rex Iudeorum, (Jesús Nazareno Rey de los Judios), inscripción sobre una tabla o en el mismo palo de la Cruz, que fue colocada momentos después de la crucifixión de Cristo.


-En algunas vemos un corazón pintado, sobre él una pequeña cruz y debajo tres clavos, alusiones evidentes a la pasión y crucifixión. Las letras J. X. R son iniciales del nombre de Jesucristo en griego. Debajo del corazón un cáliz, que recogería la sangre y agua que brotaron después de la lanzada, cuando a Cristo le abrieron el pecho con una lanza.


- A destacar también los dos palos o varas alargadas, cruzadas y apoyadas sobre el brazo central, que tienen algunas cruces. Una de ellas es o representa la lanza con la que, como he dicho, le abrieron el costado a Cristo, y del cual salió sangre y agua, según la cita evangélica. La otra vara tiene en el extremo una esponja con vinagre que le acercaron a la boca cuando Cristo dijo: "Tengo sed".
- En el brazo central de las cruces y en algunas también en los laterales, se suelen pintar o colocar en relieve, símbolos relacionados con la pasión de Cristo y su crucifixión. Concretamente vemos una escalera, utilizada cuando lo bajaron de la Cruz, el Descendimiento, para lo cual tuvieron que utilizar martillo y sobre todo tenazas para sacar los clavos. El martillo principalmente sería para clavarlo en la Cruz, que hicieron sobre el suelo.
Aunque la mayoría de las cruces de misiones se encuentran colocadas en los muros o paredes de las iglesias o ermitas, y en un lugar más o menos llamativo, he visto también algunas en los pórticos e incluso en el exterior. Estas, lógicamente, están más deterorioradas, por encontrarse al aire libre y sufrir las inclemencias del tiempo. Peor todavía ha sido y es la situacion de aquellas que se encuentran en los trasteros, o entre los escombros de ermitas o iglesias en ruinas o en total abandono. Y es que, en este caso, al retirar las imágenes y otros objetos de valor dejaron allí la cruz, por no considerarla de interés artístico. Pero hay que reconocer que las cruces de misiones nos proporcionan infromación y son testimonio de una actividad de tipo religioso a la que se le dió mucha importancia en el pasado, como eran las Misiones.
Blogs del profesor Mencía, Patrimonio Popular de donde se han extraído estos textos. Tienen además, un montón de preciosas fotos de cruces de todo el valle.
- Recuerdos del ayer (4) Misiones y confesiones generales- Cruces de misiones
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Fotos en sepia

Vie, 02/28/2014 - 18:00
Este verano, como el anterior, tuvimos una cita con los recuerdos y el pasado, la Exposición de fotos antiguas organizada por la Asociación Perafondo. (Inciso: en el grupo de Ayoó en Facebook voy poniendo las fotos de la muestra, sobretodo para aquellas personas que no estaban esos días en el pueblo y no pudieron verlas).

En esta ocasión si se pusieron explicaciones a las fotografías, diciendo quienes eran los que salían en ellas, dónde estaban hechas o el año en el que se tomaron. Una forma de ver cómo se vivía en años pasados, los grupos familiares, de amigos, cómo eran las calles del pueblo entonces... En muchos casos, sobretodo en las fotos más antiguas, a mi me ha servido para poner cara a nombres que van saliendo en las historias que se han contado en mi casa... estos son algunos de estos protagonistas de fotografías en sepia.


Pascual Lobato esposo de Manuela Pontejo y padre de Trini y de David. En mi casa se le recoradará siempre porque estuvo en el frente de guerra con mi abuelo materno, Segisfredo, el padre de mi madre. Mi abuelo cayó en un bombardeo y Pascual cargó el cuerpo hasta el cementerio del pueblo más cercano, Fuente Obejuna -Córdoba- (el Fuenteovejuna de la obra de Lope de Vega, ese mismo) para que le dieran cristiana sepultura y que no quedase en cualquier sitio. Así se lo contó él a mi abuela Irene cuando volvió al pueblo y como me decía en el grupo Germán, su nieto, le llevó una navaja que era lo único que llevaba mi abuelo en el bolsillo de la chaqueta.


En la foto de arriba, Ventura Pontejo, hijo de Arturo Pontejo, que fue alcalde de Ayoó y que está ya de mayor en la foto de abajo. Ventura fue voluntario a la Guerra Civil por el ejército de Franco y murió allí. En la foto está Ventura casi de niño junto a su padre y a su madre, Dorotea.


La Ti Demetria y el Ti Leonides, padres de Adonina, Justiniana, Valentín y Florencia Leonides Quiroga es también el protagonista de la foto inferior, posando de joven.



Una de las historias más impactantes de las recogidas en el blog es la de Don Nicolás, maestro de Ayoó que fue “paseado” por un grupo de falangistas en Muelas. Su mujer, la Ti Aurelia, alcanzó a verle mientras aún agonizaba y le limpió la sangre con unos trapos que conservó toda su vida y los enterraron con ellos cuando murió.
El matrimonio tenía dos hijos, Laudelino, que se casó con Josefa y que fue durante muchos años secretario del Ayuntamiento de Ayoó y Manuel. Manolo vivía por donde viven Pascual e Isabel, mi madre aún se acuerda de él. Tras el asesinato de suu padre fue también detenido y maltratado por la Guardia Civil. Murió algo después, se dice que de pena y la Ti Aurelia siempre dijo que le habían matado al marido y al hijo.
En la foto de arriba está Don Nicolás durante su servicio militar; en la segunda, foto familiar de él con su esposa, la Ti Aurelia y uno de sus hijos (mi madre no supo identificar cuál de ellos era); en la tercera, los dos hermanos, Laudelino y Manuel.



Fotos muy antiguas y algo dañadas en las que sale una familia, la formada por María y Nicolás que posan con sus hijos, Adelina y Nemesio. Nicolás era tío de mi madre, hermano de mi abuelo Agapito, padre de mi abuelo Segisfredo, es decir, mi antepasado. Tenían también una hermana con un nombre estupendísimo: Profetisa. Tenía una casa al final de la calle el Caño, que ahora está en ruinas.
Sus hijos eran Adelina, que murió hace pocos años, ya bastante mayor, y Nemesio, que aparece en la foto de abajo, que murió joven, aunque ya estaba casado y con hijos. 

Esta es una fotografía que trajo a la exposición Placidia, es una enorme foto, que parece entre foto y dibujo, en la que aparecen ella, sus hermanos, tíos, padres... Ella misma los identificó: Don Valeriano Tostón; Don Valeriano Alvárez; Manuel Tostón; Teresa Alvárez; Aurora Alvárez; Victoria, madre de Valeriano; Don Nicolás Alvárez; Victoria Tostón; Leonor; Martina y Felipe.


En la primera foto está Manuel Martínez, padre de la Ti Severiana, del Ti Gaspar y del Ti Paco el estanquero, que aparece con su familia en la segunda foto, con su esposa la Ti Concesa y su hija Claudina, que después se casó con Eusebio Riesco.
El sobrenombre de "El Estanquero" le viene, claro, de que durante años tuvo el estanco en su casa. Allí vendía tabacos y sellos y yo aún recuerdo ir a la casa de Eusebio a comprarlos.
Y, para terminar, una imagen preciosa pero de una persona que está sin identificar, este caballero en una preciosa foto antigua:

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Potros de herrar

Jue, 02/13/2014 - 21:39
Cuando estuve este verano en Camarzana vi que tenían un potro de herrar restaurado. Le pregunté a mi padre y me contó que en Ayoó también hubo potros, un elemento indispensable para el cuidado de los animales con los que se trabajaba...




Inscripción que se lee en el potro: "En este POTRO DE HERRAR a... nuestros cuadrúpedos necesitados de "zapatos" para AYUDAR al HOMBRE a realizar sus trabajos agrícolas, también a veces, como "MESA de operaciones veterinarias". De madera o de piedra, con cubierta o sin ella... según las zonas. Ya eran usados por los CELTAS, quienes también habitaron nuestro CASTRO de San Miguel, cuatro o más siglos antes de Cristo. Este funciona cien años ha. 14 de Septiembre de 2004".
Potro de herrar de Quiruelas. Recogido en Pueblos de España.orgMi padre describe así el potro: “se ponían cuatro palos de roble con una especie de yugo y se metían los bueyes y las vacas. Se amarraban al yugo que tenía, se le ponían unos correones de material y un palo largo redondo con los espetones subían al animal y quedaba el buey en el aire". 
Se les sacaba las patas para atrás y se les serraba el casco si tenían los cascos largos, descascar se decía, y se herraban, se ponía una chapa con clavos, el callo que le llamaban. A veces los animales tenían heridas, el gripe, que era que tenían como escocido entre las uñas, del abono. Se le echaba piedra lipe, sulfato de cobre, que era como verde, se le echaba mezclado con manteca de cerdo. Se solía herrar a las vacas para cuando se acarreaba, porque estaba muy seco el camino y se le estropeaban los cascos”.
Potro de herrar en Soto de Sajambre (León), hacía 1950.
Foto extraída de la web Fundación El Arcediano.“A las caballerías se las herraba en el mismo sitio, pero solo se las ataba, se les levantaba la pata y ya está, no había que sujetarlas más”.
Herraduras colocadas en el potro reconstruido en CamarzanaHerraduras de caballerías y de vacas y bueyes. Las de las vacas no se llaman herradura sino "chopas". Solo se le ponía metal a la parte de afuera. Las que tienen un pico (las de la parte de abajo de la fotografia) se usaban cuando no había mucha pezuña para poner la herradura. Se doblaba hacia arriba para que se sujetase mejor.
La fotografía es del profesor Pérez Mencía, de su blog "El trébano de Joarilla".
Herradura de vaca, chopa. Web de Malva (Zamora).
Pujavante y herraduras. Web todocolección.net.“Había potros en Ayoó donde la puerta de Emiliano, Emiliano Otero, su padre, que lo había cogido del de su padre, Manuel el Herrero, El Camilio, le llamaban, donde vive ahora Gerardo. Otro estaba donde Fermín Martínez Aparicio, el de Arseliana, que cogió el de su padre, David.En Congosta, en la entrada al pueblo estaba el de Kiko. En Carracedo a la entrada del pueblo, el de Arecio, junto a la fragua”.

“Cobraban como 15 o 20 pesetas por herrar y yo creo que hubo potro hasta el año 70 u 80”.
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El agua en el grifo

Mar, 02/11/2014 - 08:00

Cuando yo era una cría solía leer a la sombra de la Iglesia, subida a las tuberías de cemento de la mejora de la traída de agua a las casas del pueblo. Hasta entonces, un simple grifo en el portal era todo el agua que nos llegaba, menos mal que teníamos la fuente a un paso.

Hablando un día con Alberto Alonso, me contó cómo vivió él la llegada del agua a una casa de Ayoó, el primer grifo que se puso en la localidad.

La casa de Alberto con el tenderete del bar de la comisión delante en esta foto y en la de abajo.
(¡¡será posible que no tenga una buena foto de la casa sin nada!!)
Añadir leyenda
El agua llegó a la casa que Alberto tenía en El Canto, la que durante muchos años ha sido donde se han puesto los trastos de la barra de la comisión en fiestas. “Habíamos sorteado las casas de la familia y esta la íbamos arreglando cuando venía yo de vacaciones (entonces estaba trabajando en Bilbao). Fue la primera en la que se puso de cielo raso (el techo con yeso, no con madera). Entonces (año 60 o 61) había en Ayoó un médico soltero, Don Etelvino, que estaba de pensión en casa de Arcadio. Me dijo que como tenía esta casa y otra más y él estaba pensando en casarse, que a ver si se la arrendaba. Entonces no había agua corriente, había fuentes en cada barrio. En El Canto había una fuente en medio de la calle y el reguero pasaba también por allí. Me dijo que si la arrendaba él hablaba con el Ayuntamiento para meter el agua en la casa. Total, que Laurentino, el alcalde entonces, lo aprobó. Isidro, el padre de Teresa y Benigno Tostón, el fraile, me preguntaron y yo dije que si, que daba permiso.
La casa tenía un servicio pequeño con un plato de ducha, un lavabo, un calentador (que lo puso uno de Santibáñez, Abelardo) y poco más”. Y así, a petición de Don Etelvino, la casa de Alberto fue la primera con agua corriente en el pueblo.

Por cosas de la vida, Alberto nunca terminó viviendo con su familia en esa casa que ahora está arreglando su hijo Ignacio.

Don Etelvino estuvo de médico en Ayoó varios años y siguió yendo al pueblo con cierta asiduidad, hasta su fallecimiento. Su esposa, Josefa, fue maestra en Congosta y aún vive.

Su hijo es Juan José Martínez Jambrina nació en Ayoó, donde vivió un par de años. Aunque creo que no ha vuelto mucho por su localidad natal, sí que tiene relación con la gente del pueblo que vive en su zona, sé que es amigo de Emilio, el de Ezequiel. Juan José estudió medicina en Salamanca, aunque le gustaba el periodismo. Se hizo psiquiatra y dirige desde hace varios años el área de salud mental de Avilés, donde se ha ganado un gran prestigio y reconocimiento por sus innovadores métodos de tratamiento del enfermo mental y su entorno. Además, es un tipo inquieto, le gusta escribir y, detalle importante, es seguidor de los leones del Athletic.

Para conocer mejor a Juan José Jambrina:


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Caballerías

Vie, 02/07/2014 - 00:00

Grande la tengo
más la quisiera
que entre las piernas...
no me cupiera¿Qué es....?


Este es el acertijo que el otro día me hizo mi padre... tras las sorpresa inicial por la verdusquería, quedó claro que la cosa iba por otro lado... lo que se busca en la adivinanza es aquello que durante años significó en el pueblo trabajo, transporte y orgullo: la caballería.
Jovenes a caballo, parecen machos o mulos. Web de Arrabalde, Zamora
Caballos, yeguas, burros, mulos, machos... se usaban para el trabajo en el campo, para arar, para recoger, para segar, para trillar. En el transporte eran básicos en un tiempo en el que el autobús era casi inexistente y del coche particular ni hablamos. Pero además, las caballerías eran motivo de orgullo para sus dueños, que los mostraban y engalanaban como hoy hacen los ricos con sus Ferraris y los chavales con sus tuneos.

Jóvenes a caballo.Web de Malva (Zamora)
Para mi abuelo, su macho eran sus piernas. En sus últimos años andaba muy mal y el macho le llevaba de acá para allá. El macho era tozudo y mi abuelo más y todo aquel que le ha conocido le recuerda arreándole cachavazos en el cuello, "macho mecagoenlamadrequete pario, maaaaaachoooooo...", ¡¡el pobre macho tenía hasta callo!! 

Mi padre recuerda a aquel animal así: “El macho de abuelo se lo compraron al Ti Avelino de Congosta. Era hijo de la yegua que tenía este hombre, y lo cogimos de pequeño, al destete. Duró, que se yo, al menos 20 años. Los caballos al llegar a veinte años ya se dejaban, dejaban de comer y al poco morían”. También tuvo otro caballo rojo que compró en La Bañeza. Se usaba para todo, para desplazarse, y también para arar, trillar... Cuando iba abuelo a La Bañeza el caballo rojo quería ser el primero y si iba alguno delante le iba a morder. Era un caballo muy trabajador, muy bueno... Recuerdo otro negro, grandote, malo, no comía pero era flojo”.

El trabajo
Arando con un caballo.Web de Bonella (León)Los arados solían ser tirados por dos vacas o dos caballerías, pero también había arados tirados solo por un animal. Así lo cuenta Gary Justel en la página de Uña de Quintana:“Tiraba el arado por medio de dos cadenas enganchadas en la melena y unidas en la otra extremidad en el Balancín. El balancín era un palo de madera con una argolla en cada extremidad en las que se enganchaban las cadenas y un gancho en el medio que se enganchaba al arado. Dicho arado era, evidentemente, mucho más corto que el arado de pareja, que necesitaba el puntal entre los dos animales".


Chavalín arando con una pareja de mulos. Web de Pueblana.
Segar siempre fue cosa de hombres (y mujeres), pero en los años setenta en Ayoó (en otros lugares mucho antes), aparecieron las primeras máquinas segadoras que eran tiradas por una yunta de machos o caballerías o por un solo ejemplar.Segadora. Web de Pedrosa del Rey (Valladolid)
Segando con la pareja de caballería. Web de Valdecasas de Cerrato (Palencia)

Carros también había para las caballerías, el de varas para un solo animal y también había carros para dos, unidos por un yugo especial.

Carro de mulas. Web de Santa Eulalia de Tábara (Zamora)Yugo para caballería. Web de Espinosa de Cerrato.
Yugo con dos colleras. Web de Espinosa de Cerrato.
Alrededor de las caballerías había todo un mundo de negocios: la compra de los animales, los aparejos, la cría,...

El señor Juanito, Juan Ferreras Campomanes, con el caballo Berlín, el "rifón" de su parada caballar.
Foto de la exposición del verano de 2013 organizada por la Asociación Perafondo.
El padre de mi tío Ismael tuvo la parada caballar que hubo en Ayoó (entonces estaba donde mi tío Ismael, ahora su hijo Manolo, tiene la casa, abarcaba ese solar y las otras tres casas de al lado, que eran toda esa manzana de su padre), de la que hablamos aquí. El mismo me lo contó en esa especie de poesía sobre su vida que le escribió un sobrino y que él relata de cabo a rabo (aquí, en el blog del Ti Joaquín se puede leer sobre ello)
Mi padre fue hombre de tratos,regentó una GRAN PARADA,y en las ferias de antañoa los gitanos ganaba.
Sus caballos en las feriasde entre todos destacaban,y algunos como el caballo “Urueña”en el año 1923en Zamora, en una exposición de sementales, el primer premio se ganaba.
Mi padredurante todos los días del añode las ferias y plazas se ocupaba.Los lunes en el Puente de Sanabria,los martes en Rionegro de la Carballeda,los miércoles en Santibáñez de Vidriales,los jueves en Benavente,y los viernes en Castrocontrigo, donde bajaba toda la Cabrera.Los sábados feria de Utrera en La Bañeza, donde más gitanos moraban.
Gitanos vendiendo caballos. Web de Campo de Criptana.

Mi padre hacía muchos tratos con los gitanos,gitanos de corbata y sombreroy le decían a mi padre:señor Jose María, ya nos lo decía nuestros abuelosvale más una hora de trato que mil de trabajo.
Mi padre se sentía a gusto en la feria porque en casa tenía un excelente criado gallego, de Orensepara cuidar sus caballos,sus grandes burros aragonesesque tenía para la parada.
Salvador con un cepillo de espartoy una raquetael pelo le arreglabay con un pujabante y una tenaza grande de fragualos cascos le arreglaba.
Y cuando hay comercio y dinero por medio, también hay robos, claro, ladrones que robaban caballos y yeguas de las casas, como ya contamos en este otro post, Cuatreros.

Mis recuerdos de niña están muy unidas al famoso macho del abuelo, al que subía desde la piedra del lino que había junto a la puerta de casa... También recuerdo una burra blanca que tuvieron mis tíos Ismael y Dorinda, que se llamaba Marisol y que hacía lo que le daba la gana... me subí en ella y se fue a todo correr por la calle Corrales abajo y yo solo atinaba a decir “soooo, Marisoooooool”. Y la yegua que tenía Jose Manuel el de Arsenio, cuando era un chavalito tan guapo, simpático y educado. Mis amigas fueron al pueblo y acabamos subidas todas (¡¡¡cuatro!!!) en la yegua. Pero algo la mosqueó y empezó a patear hasta que nos tiró a todas abajo... Ahora creo que ya no quedan caballerías en Ayoó, una pena, porque es un animal precioso y noble, me encanta el sonido de los cascos en el suelo y esos ojazos tan inteligentes con los que te miran.
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Injertos

Mié, 02/05/2014 - 19:45
Mucho antes de que anduviéramos haciendo mezclas de especies con la genética, a los humanos agricultores ya les gustaba lo de andar combinando unas plantas con otras a través de los injertos. Así se han mezclado frutas, sabores, formas, se han buscado variedades más fuertes y se ha cogido lo mejor de una con lo estupendo de la otra. Esta es la función de esta operación, tal y como se explica en un documento de la Diputación vizcaína titulado “Injertos en frutales”:
La práctica del injerto se realiza desde la más remota antigüedad. De este modo se han podido transmitir, de generación en generación, las variedades frutales de mayor interés. La propagación por semilla no da lugar a la variedad deseada, al no producir fielmente sus características debido a la disgregación de sus caracteres genéticos.
Injertos de mi padre en uno de las manzanales del huerto de casa.
Así habla del injerto Jakoba Errekondo, agrónomo y paisajista al que mencionamos en el post anterior dedicado a la luna:
El injerto es un milagro. Se injerta una planta sobre otra y toda la vida deberán vivir juntas, la una sobre la otra. Gracias a que a lo largo de miles de años se ha injertado, hemos podido crear nuevas variedades de fruta, así como mantenerlas y mejorarlas.
Para que dos partes de dos plantas diferentes se adhieran y juntas emprendan una nueva vida, la clave es la savia. El patrón y el injerto se unirán por cirugía. La operación quirúrgica es a vida o muerte y consistirá en poner exactamente a la par y unir el tejido de la parte interior de la corteza en ambos, que es por donde circula la savia. El injerto se realiza justo antes de que comience el gran flujo de la savia: el de púa a finales de invierno y el de escudete a finales de verano. Se injerta a finales de la luna descendente para que el reflujo de savia adicional de la ascendente ayude a que las dos partes se unan y prendan.

Efectivamente, ahí estaba mi padre este verano pasado haciendo injertos de yema en las manzanales. El me explicó que hay injertos de púa e injertos de yema y me explicó sobre las ramas en qué consistía uno y otro y como lo hacía.
Dentro del injerto de púa, hay varios tipos, el de corona o corteza, el de costado o lateral y el inglés. Y también hay variantes dentro del de yema: escudete o yema, chapa o placa y chip o astilla. Todo esto está muy bien explicado en el documento de la Diputación de Bizkaia que os he mencionado al principio.

Lástima, que como indican al comienzo de la explicación, una de las bases de un buen injerto es la compatibilidad, es decir, que han de poderse unir y formar una sola planta. Todo lo cual creo que deja sin efecto la petición de Oier de crear una mezcla de manzana y mandarina llamada “manzarina” :)
Mi padre seleccionando las varas para injertar una viña. Semana Santa del año 2003.
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La luna

Dom, 02/02/2014 - 09:51

Todos los años le compro a mi madre el calendario zaragozano.
Allí tiene el detalle de qué luna habrá cada día, cuándo estará en creciente, cuándo en menguante y así saber cuándo tiene que plantar en la huerta. Así lo hace y así se ha venido haciendo desde siempre. Cada tarea tiene su fecha y su momento, como me comentan en casa: “La madera se corta en invierno y mejor en menguante, los talegones se cortaban antes de que caiga la hoja. Para sembrar, los tomates, los pimientos, las berzas, las remolachas... en menguante. Las lechugas en menguante se suben menos. Se miraba la luna para cortar y para sembrar, pero para recoger, no”. También cuando hicimos un repaso a la cestería se tenía en cuenta todo esto: El mimbre tenía que tener buena corta, hacerlo en luna menguante. En creciente se apalillaba y a partir de primeros de octubre se estropeaba.


Todo esto es bien sabido por la gente del campo, no tanto por los que vivimos en las ciudades, que miramos a la luna cuando está bonita pero quitando las mareas y el hombre lobo, poco más sabemos de su influencia sobre nosotros.



Mi calendario de la cocina del pasado año era de Eusko Label,
alimentos de Euskadi de calidad, y estaba toooodo dedicado a explicar esta influencia de la luna. De ahí he sacado algunos textos, escritos por Joseba Errekondo, agrónomo y paisajista.
(Cuando la luna está en) ascendente -creciente- (Ilgora en euskera). No quiere decir que la luna está creciendo sino que día a día su órbita en el cielo es cada vez más alta. Esto provoca que la savia de las plantas suba más fácilmente y auspicia y refuerza el final del ciclo de la planta, flor-fruto-semilla.
Descendente -menguante- (Ilbehera en euskera). No es que la luna esté decreciendo, si no que cada día su órbita en el cielo es cada vez más baja. En esta fase se favorece la actividad en la parte baja de la planta y se fortalecen las raíces, las reservas, el tronco, etc
Plantas curanderas
La savia de la luna ascendente llena de vigor y energía las partes aéreas: flor, fruto, semilla, yema, brote, hoja... La luna descendente vigoriza las raíces, las reservas, el tronco, la corteza... En cuanto se recojan hay que guardarlas en un sitio oscuro, fresco y ventilado.
El invierno en el caserío
Hierbas y alfalfa henificadas y granos como trigo, cebada, avena, maíz, soja, haba, etc ¿Cuándo se debe cosechar y guardar lo que será el sustento invernal? En ascendente la planta será más rica, pero en descendente se conservará mejor. Hay que decidir. Seguramente, el momento más beneficioso es el inicio de la descendente: la planta estará rebosante de la ascendente recién pasada y ya entrada en descendente le ayudará a conservarse mejor.

Injertos
Para que dos partes de dos plantas diferentes se adhieran y juntas emprendan una nueva vida, la clave es la savia. El patrón y el injerto se unirán por cirugía. La operación quirúrgica es a vida o muerte y consistirá en poner exactamente a la par y unir el tejido de la parte interior de la cortza en ambos, que es por donde circula la savia. El injerto se realiza justo antes de que comience el gran flujo de la savia: el de púa a finales de invierno y el de escudete a finales de verano. Se injerta a finales de la luna descendente para que el reflujo de savia adicional de la ascendente ayude a que las dos partes se unan y prendan.
Abonos
Todos los trabajos relacionados con los abonos -maduración, volteo, reparto- hay que hacerlos en luna descendente.
Sidras y vinos
La fruta llega a su plenitud organoléptica en la luna ascendente, es cuando los aromas y los abores son sublimes. Pero si el objetivo es el vino o la sidra, será mejor recolorctarla en descendete, pues esto aportará a la bebida mejores condiciones de maduración y conservación.
En la bodega, cuando hay que trasegar, si lo hacemos en descendente la fermentarción se debilita y decae. Esta se mantiene mejor si se trasiega en ascendente. Habrá que decidir en función del estado de la bebida y del objetivo del trasiego pero nunca hay que moverrla con frío ni en días ventosos ni de tormenta. Esto vale también para el embotellado. Esta operación hay que realizarla en descendente, pués la bebida está en calma y tras el golpe del embotellado trendrá una vida más tranquila y larga en la botella.

La cosecha
Según lo que queramos conseguir, debemos fijarnos en la fase de la luna y actuar en el momento más adecuado: si pretendemos recoger flores, frutos o semillas, sembrar en ascendente, y en descendente si lo que buscamos son raíces, reservas, hojas...
A la hora de cosechar en ascendente solo cosecharemos lo que se consumirá pronto. Todo lo que queramos conservar largo tiempo, como frutos, patatas, semillas, lo cosecharemos en descendente. Además de que se mantendrán más tiempo sin pudrirse o sin rebrotar, las semillas y las reservas conservarán mejor su capacidad de germinar y brotar.
Podar
La poda siempre produce daño, el de la herida del corte. Por ello las podas deben de realizarse al final de la luna descendente, en el umbral de la ascendente que traerá la savia que cicatrizará la herida. Debido a la importancia que tiene la savia en la cicatrización, no debe podarse ni a finales del otoño ni en pleno invierno.
Cortar madera
Seguramente, lo que determina en qué luna hay que cortar un árbol es el uso que se le va a hdar a su madera. Si necesitamos madera dura y duradera (para el maderamen de una casa, para estacas...) habrá que abatir el árbol cuando menos savia tenga, finales de otoño y principio de invierno, y en luna descendente. Esta madera nos dará brasa persistente pero poca llama.
Si lo que queremos es madera flexible, hay que cortarla cuando está plena de savia y en luna ascendente. Por ejemplo el avellano para varas, el aliso para pértigas o el haya, que se requiere liviana, dúctil y que da un fuego de gran llama, aunque fugaz.
Limpieza de cuerpos
Cuando, para hacer una limpieza interna y revitalizar el cuerpo, queremos iniciar un ayuno o una dieta, lo mejor es iniciarla con la luna ascendente.Para cortar el pelo hay que tener en cuanta que si lo hacemos en ascendente, el pelo crecerá más rápido, pero más fino, débil y endeble. Si lo cortamos en descendente medraá más lentamwente, aunque más fuerte y robusto. El mismo razonamiento nos sirve para dedicir cuándo depilarse o cortarse la uñas. Para quitarse la verrrugas, los callos, las durezas, etc, lo mejor es hacerlo en descendente. Es el momento en el que además de quitar la parte visible, dañaremos más a la raíz.
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Congosta (y 4)

Mar, 01/28/2014 - 09:23
Diferentes imágenes recogidas en nuestro vecino pueblo.

Comenzamos con un curioso grafitti en el que me fijé este verano, unos dibujos hechos sobre el cemento del muro de la plaza elevada, marcado en el año 1972, con el yugo y las flechas -simbología fascista/franquista- y una gallina -de la que se desconoce tendencia política-.


El yugo y las flechas, simbología falangista que en realidad retomó un elemento de los Reyes Católicos.
Aquí un par de explicaciones sobre el tema, wikipedia y Libertad Digital (que estos, de temas de fascismo seguro que saben un rato)
¿Qué pasó en el año 1972?
La gallina.

Otras imágenes...

















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Congosta (3)

Dom, 01/26/2014 - 22:46
En un paseo por Congosta no puede faltar mi vistazo a puertas y ventanas...


En Congosta encontré otra puerta con un lauburu
en la aldaba, como la que ya había visto en Santibáñez
y que originó este post, Lauburu.



























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Congosta (2)

Mié, 01/22/2014 - 00:30
La presa y los barrancos de Congosta, dos lugares de una gran belleza y espectacular naturaleza. Una, la presa, más a mano y a la que procuro ir todos los veranos. Eso sí, nada de llevar el coche hasta allí, es una locura de camino. Lo dejamos en el pueblo y vamos andando por el sendero que rodea el embalse, un sencillo paseo, mucho más bonito.








Los barrancos están en una zona alta cerca del pueblo. Son unos barrancones que el agua ha excavado en el barro en el barro de la colina, absolutamente espectacular y donde hay que ir con cuidado porque hay unas oquedades bastante grandes. He ido un par de veces y siempre me queda la asignatura de volver... a ver si este año.









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Congosta (1)

Lun, 01/20/2014 - 00:41
Congosta, tan cerca... a un paseíto en bici de Ayoó, hasta allí me voy pedaleando algunas mañanas, otras tardes hasta la presa, de chavalitas íbamos cada pocos días a pasar la tarde... Dos calles, muchas cuestas y un pueblo que siempre ha tenido fama de gran unidad entre sus vecinos. Estas son algunas de sus imágenes, capturadas a lo largo de un buen montón de años...

Vista de Congosta, tomada desde los barrancos.  Marzo de 2003.
Vista de Congosta desde el campanario de la Iglesia. Verano de 2009.
Vista del pueblo hace ya unos añitos, en los 90, la foto era de las de papel, está escaneada.
Vista desde la zona de los barrancos. También es una foto de los años 90.
Iglesia de Congosta, dedicada a San Martín. Agosto de 2009. 




Frente de la Iglesia antes de su arreglo. Verano del 2000.
El cementerio está en un lateral de la Iglesia.



Ermita de Nuestra Señora del Rosario que está en el centro del pueblo, a pocos metros de la Iglesia. Verano del 2009.
Abrevadero en la parte media del pueblo. Verano de 2013.Fuente y pilo en la parte de abajo del pueblo, está muy estropeado, una pena. Verano de 2007.Antiguo edificio de las Escuelas, ahora es una especie de delegación municipal y ya no está así, está más arreglado. La foto es del verano de 2003.




Esta es una foto que se publicó en la ya desaparecida web de Congosta, un grupo de críos con su maestra. Al fondo se ve el edificio de las Escuelas Municipales.

El rebaño pasa por el pueblo...




Y la vecina sale presta a barrer las huellas dejadas por el ganado.

En Congosta hay unas casas nuevas preciosas, pero yo siempre me quedo con el sabor antiguo. Aquí, la calle Calzada en una mañana del verano de 2013.




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