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El Ti Joaquin

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Actualizado: hace 2 horas 36 mins

De rana helada a rana hervida

Mar, 04/01/2014 - 00:13


Nací y crecí en un pueblo, y vivo en un pueblo, ambos pequeños e inmersos en plena naturaleza, en los que es fácil identificar distintos ecosistemas y microclimas. Sobra decir que esto, y mi carácter observador, me hace conocedor de muchas e importantes cualidades de la flora y fauna con la que compartimos espacio. Y cuantas veces me veo sorprendido gratamente de tanto derroche de sabiduría, de la perfección de la vida en sí. Una de las últimas maravillas de las que he sido testigo tuvo como protagonista una ranita de mediano tamaño. Ocurrió éste pasado invierno, con las primeras heladas, en las que se alcanzaron los 7 grados bajo cero. En un pequeño cobertizo que he construido en una parcela cercana al pueblo, en donde gotea el tejado, puse un antiguo fregadero cerámico para recoger agua de lluvia, o en su defecto rellenar para que diversas especies animales puedan saciar la sed sin alejarse del lugar. Una mañana, tras varias heladas, al llegar me di cuenta que la totalidad del agua del fregadero estaba congelada, y eran varios centímetros de espesor. Pero, sorpresa, algo que flotaba quedó amarrado al hielo. Era una rana. Solamente a varios cientos de metros hay un canal en el que viven ranas, y me parece difícil que abandonen su hábitat para dirigirse en dirección monte, o sea, mi cobertizo. Pero más difícil, de haber esa probabilidad, que las heladas pillen desprevenida a tan esquiva visitante, flotando a temperaturas crueles para la vida. Sentí una inmensa pena, y aunque lo intenté, no la pude arrancar de su helado abrazo para, muerta como la creí, devolverla a la cadena trófica depositándola en campo abierto, o lo que mejor me pareció para enmendar su sufrimiento, enterarla en un hoyito en la tierra. Arrastré el pesado fregadero hasta donde el sol, que comenzaba a calentar, soltara el cuerpecito de la rana para proceder a su entierro, y seguí a mis quehaceres. Poco después, efectivamente, lo pude despegar y realmente parecía haber terminado de morir; su piel perfecta, las articulaciones correctas… ¿Y si…? Corté un trozo del aislante que usamos en construcción y coloqué sobre él con delicadeza el cuerpo de la ranita, para aprovechar al máximo la radiación solar. Al cabo de otro rato y varias visitas… el cuerpo de la ranita comenzó a sacudirse en espasmos musculares, ¡¡estaba viva!! ¿Como explicar que un ser vivo extraído del hielo vuelva a la vida? Con éste pensamiento recorrí el trayecto hasta el canal de donde la rana quizás nunca debiera haber salido, y allí, entre unas hierbas de la orilla la deposité. Varias heladas, y mucho más persistentes, sucedieron en los siguientes días. Pero seguro que si consiguió esconderse, alguno de los cánticos del verano lo interpretaré como señal de agradecimiento; no era más que una rana, pero como afirma el dicho: “Las grandes cosas de la vida están hechas de pequeños detalles”. Éste me ha dejado increíblemente satisfecho.









Observación y meditación, ese es mi lema en cuanto a la naturaleza se refiere. Y si para observación tuvimos una rana, invito a meditar con otra, ésta imaginaria, núcleo de una alegoría propuesta por Marty Rubin en su libro publicado en 1987: The boiled Frog Syndrome (El síndrome de la rana hervida). Supongamos que la ranita “descongelada” la depositamos en un recipiente grande lleno de agua. Lo primero que hará será inspeccionar las dimensiones y los rincones, y al no encontrar nada extraño se tranquilizará y adaptará al nuevo hábitat. Supongamos que comenzamos a calentar suavemente el recipiente. Al momento la rana detectará el cambio, pero no hará nada, se acomodará a la nueva temperatura. Un tiempo más tarde, al seguir incrementándose el calor, la rana incluso agradecerá el agua tibia, propia del verano, e incluso se atreverá a cantar como si en tales fechas se encontrara. Al rato el agua está caliente, demasiado para su gusto, pero también le proporciona cansancio y somnolencia, e intenta aclimatarse a la nueva situación. Postula el principio que la rana ya no tendrá fuerzas para saltar del recipiente cuando el agua comience a hervir, y morirá sin oponer resistencia. Terrible prueba y dramática moraleja aplicable a nuestra vida diaria. Dice el autor, Marty Rubin: “Es un experimento rico en enseñanzas. Nos demuestra que un deterioro, si es muy lento, pasa inadvertido y la mayoría de las veces no suscita reacción, ni oposición, ni rebeldía”. La rana hervida explica nuestra total indiferencia ante el cambio climático, ante la corrupción política, ante la degradación de la familia, de la salud, del tema laboral, del amoroso, del respeto por lo propio y ajeno… Y así hasta incontables situaciones que de presentársenos de repente, saltaríamos cual rana arrojada al recipiente en el comienza a hervir el agua. Dicen que el camino más corto entre una persona y una verdad es un cuento. Lo dicho, para meditar… apliquémonos el cuento.
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Al agua de la fuente.

Sáb, 03/22/2014 - 14:35




 
No hay nada tan delicado y generoso como una fuente de agua. Es un verdadero regalo natural y puro para nuestros sentidos. Ante nosotros el espectáculo, a poco que nos esforcemos, está servido. Con nuestros ojos podremos admirar la especial transparencia, el reflejo tintineante de la luz, la tersura y a la vez el movimiento ondulado de la superficie del agua. El oído nos mandará contener la respiración para disfrutar de su cantarino chapoteo, o su casi imperceptible caminar. Qué decir del tacto… cómo explicar la sensación del juguetear entre nuestros dedos, de refrescarnos la cara, del desear quedar a su lado. El olfato, con una honda inspiración, nos indicará el grado de pureza, de humedad del entorno, de la benignidad del lugar. Y el gusto nos mostrará la frescura, ese especial sabor que no sabe a nada, y aplacará cualquier debilidad ocasionada por la sed, aunque no hará falta sed para sucumbir a sus encantos. La vieja definición de “agua”, como incolora, inodora e insípida no fue más que la forma de no saber expresar nuestros sentimientos, aturdidos entre tanta perfección. La moderna definición, en lugar de aclarar, como la propia agua, ignora la máxima “lo bueno si breve…” y cede ante la complejidad. Un valorado divulgador científico, John Emsley, reconoció que el agua es una de las sustancias químicas más investigadas, pero que sigue siendo la menos entendida.
El mundo rural otorga a las fuentes el grado de imprescindibles; no en vano en torno a ellas se desarrolla gran actividad. El agua se necesita todos los días y así el camino a la fuente, como actualmente el camino a la panadería, era obligación y costumbre. En muchos pueblos, una costumbre no perdida; cerca de la hora de comer todavía los botijos, las jarras, o los recipientes de plástico llevan a las mesas a su inseparable compañera. Y no es obligación, pues otra hermana brota de los grifos, y aunque no sea recogida de ríos o pantanos y purificada, y mane espontánea de las entrañas de un pozo artesiano y sea conducida a la red, todos sabemos que nunca será la misma.
Por tantos paseos a la fuente, la inercia ha desarrollado un reconocido folklore literario y musical, refranesco e incluso picarón. Por simplificar, quizás el más representativo es el de los mozos y mozas tonteando con la escusa del agua: “Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente”. En éste lugar el tradicional cántaro se convierte en una bella metáfora simbolizando la virginidad femenina, “cántaro roto no tien remedio”, porque ya se sabe, “tanto va el cántaro a la fuente, que al fin se rompe”. La primera en enterarse podía ser la madre:
- Ay, madre, que me lo han roto.- ¡Hija, no digas el qué...!- El cantarillo en la fuente,madre, ¿qué se creía usted?
Y después del susto inicial ya se quedaba más tranquila, solo era el recipiente de barro y todos los años volvía el “cacharero”; porque el otro “cántaro” no tiene enmienda y el miedo era a la deshonra, a la censura social y al “que dirán”:
- Ay de mí, que me lo han roto,el cantarito en la fuente.No siento yo el cantarito,sino qué dirá la gente.
Éste mito juvenil, irónicamente recogido en un viejo cantar leonés:
En los caños d’ésta fuentehay un bicho venenoso,que echa las mozas p’alantey echa la culpa a los mozos.
El refranero, como forma de expresión social, recoge consejos y recomendaciones para el uso y disfrute del agua que se encuentra de forma natural: “Agua corriente no mata a la gente, agua detenida mala bebida”, ó “Agua estancada, agua envenenada”. El mejor momento para recoger el abastecimiento diario es de madrugada, así se conservará en óptimas condiciones: “Quien madruga, halla en la fuente agua fresca y transparente”. Otros trucos, como el de observar si en la fuente nadan salamandras, pueden parecer una aberración; y sin embargo es un perfecto marcador de la pureza del agua. Importantes detalles éstos a conocer si en plena naturaleza sentimos necesidad de saciar la sed, “El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente”. Más refranes, para quienes no guarden el debido respeto “Agua que no has de beber, déjala correr”, porque “Nunca digas de ésta agua no beberé”, al fin y al cabo “Algo tendrá el agua cuando la bendicen”.
Las fuentes, en su mayor parte se han secado. Los pozos artesianos facilitan la salida de agua en puntos más bajos; la ley de los vasos comunicantes, las salidas de la capa freática, no perdonan. Y una fuente seca es un cadáver de la naturaleza. Si un día bullía vida a su alrededor, al faltar el agua campa la desolación. Quienes más lo notan y sienten son las gentes que necesitaron y cuidaron que el agua fluyera en perfecto estado, porque era su necesario tesoro. Algunos, como Pedro Paz de Villageriz de Vidriales, en su único y particular arrebato poético, se emociona al contarnos aquellas historias de tiempos pasados, en torno a la fuente que desde niño sació su sed, y que ahora, como un viejo cascarón, permanece vacía, muerta, y para mayor desgracia, olvidada; exactamente como las costumbres y vivencias rurales que florecieron a su alrededor.


El 22 de Marzo de cada año fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día Mundial del Agua, para fomentar la conciencia pública sobre la conservación y desarrollo de recursos hídricos. Este 22 de marzo, nuestro tributo al agua, y a su madre la fuente, va de la mano de Pedro, que con gran cariño escribió estos versos:
Homenaje a nuestra fuente
En este pueblo, señores,había una fuente hermosa,que por los años cuarentaestaba como una rosa.Porque por aquellos tiemposse cuidaba con esmero,y de allí se abastecíanlos vecinos de este pueblo.Los chicos de aquel entoncesentre los deberes contaban,cuando salían de escuela,sin falta ir a buscar agua.Al llegar, nos enseñaron,a lavar bien los botijos,que al meterlos en la fuentedebían estar bien limpios.En aquellos alrededores,en senderos y caminos,no había nada de zarzasni brotes de negrillos.Cuando llegaban las fiestasse le hacía una limpieza,los encargados los mozos,con mucha delicadeza.Antes de hacer la limpiezala voz de alerta se daba,para que toda la gentelos recipientes llenara.El trabajo consistíaen sacarle toda el agua,frotando las paredeshasta que casi brillaran.Así al día siguienteluego muy de mañanase veía bajar a la gentecon cacharros a por agua.Allá por aquel entoncespara nada se oía hablar,que había que echarle cloro,que lo manda la autoridad.Pero los tiempos cambiaron,y en el grifo hay que tratarla,por eso de ir con la leyy hacer lo que nos mandan.Los chavales, de aquel entonces,todos la fuente añoramos,ahora después de los años¡cómo nos acordamos!Yo todos los días voyhasta allí, dando un paseo,y todo me da mucha pena,está abandonado y feo.Así que tengo que decirlesque echo de menos el agua,aquella que todos los díasen nuestra fuente brotaba.


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En Boca de Mujer.

Dom, 03/16/2014 - 22:26




En Boca de Mujer, y si me lo permitís, también con armas de mujer, el domingo 9 de marzo se celebró en La Bañeza la primera edición de un recital poético, en el salón del Centro Cultural Infanta Cristina de ésta pequeña ciudad leonesa, presentado por Carmen González, concejala del Área de Igualdad. Derroche de elegancia, dulzura, belleza,… y también temperamento y carácter, para declamar sobre la diversidad de temas que preocupan o conmueven, ahora y siempre a la mujer, en sosegada clave lírica. Nueve poetas, nueve mujeres deslumbraron a un público entregado, en un silencio solo roto por los sinceros aplausos y los varios “bravos” que premiaban así el buen saber hacer de estas nueve reconocidas artistas:- Fina Brasa -“Un mar de anhelosseparan nuestros cuerpos.Nuestras almas se abrazan,y me duermo con sus besos.”- Laude Charro -“… bajo ese sol de justiciaque la piel curte y reseca,con la mirada perdidaen futuro de pobreza.”- Mª Ángeles Cordero –“Soy susurro al oído de tu amada,soy el rincón de la luna que, escondida,acecha cada noche tu saliday al alba siente que ya no queda nada.”- Olvido Fuertes –“No quiero nada, ¡me voy!,sólo me llevo mis alas,donde cobijo a mis hijos,hijos de mis entrañas.”- Concha González –“La instaron a aprenderque debía dominar mil y un oficiosque no siempre serían de su agrado,y también,que la roca era algún tipo de piedracon la que se habían fabricado sus manos.”- Charo Martínez –“La luna riela en los charcos.Las estrellas y las palabras son de escarcha.¿Por qué nadie me dijo que la verdad se parece al desencanto?”- Inocencia Montes –“Somos (dicen) la generación mejor preparada.Y nos toca perecer sin haber vivido,y estar lúcidos mientras las familias se desgarran.”- Ester Ruvira –“Mujer te defiendocomo se aboga a lo más amadocomo al equilibrio y bajo el estigmaque con tu ejemplo, en mi hascreado.”- Manuela Vidal –“Continúas.Eres blanca y de todoseres tuya y eres libreaunque te aten al sol tantas derramas."
Al término del recital, los numerosos asistentes se pudieron llevar al menos un segundo regalo, un cuadernillo con una breve descripción de las participantes y sus poesías, y también de los tres músicos que entre flor y flor añadieron sus propias rosas para mayor disfrute del personal. Éstos fueron Maribel Martínez, Marisol Alija, y el cantautor Antonio Odón. Sobra el comentario del nivel alcanzado. Yo esperé para saludar y conocer, por fin, a algunas “amigas del Facebook” integrantes del evento, y mi premio añadido fueron unos simpáticos versos de la mano del alma máter del recital, Charo Martínez:Ti Joaquin eres más majo que las pesetas!!!!
A peto vino y se llevó el libreto,
piropeó saleroso a las poetas
y no le convidaron ni a un vino.
Tendrás que volver hombre...
es cosa del destino....
Pues volveré, porque este recital tiene que haber creado un precedente en la cultura de La Bañeza y comarca. En Boca de Mujer, poesía varias veces poesía de labios de sus creadoras, en una presentación de lujo para una tarde memorable.










Pero a toda palada de cal hay que corresponderle con la propia de arena, y a mis pasados halagos no puedo menos que añadirle una nota discordante con la interpretación que puede haber de éste tipo de acontecimientos. La actual reivindicación del papel de la mujer en la sociedad va dirigida a un supuesto sector masculino y machista, lo que, siempre en mi opinión, de tener un resultado ventajoso convierte el hecho en actos feministas. Y no se puede combatir el machismo con el feminismo, de la misma forma que no tiene sentido protestar del ruido con una cacerolada; la violencia o discriminación no conoce condición, ni por parte de los opresores ni de los oprimidos. Es necesario encontrar el término medio, la justa medida entre dos géneros perfectamente diferenciados, porque no somos, ni nunca seremos iguales. No existe el unisexo, y el día que eso ocurra la asombrosa variedad de la raza humana creo que se verá gravemente dañada. Esto es tarea de todos y todas, en actos mixtos y simultáneos. Por eso me llamó la atención un solo hombre, Toño Odón, entre tantas mujeres. Lo que ha parecido la excepción debería ser, ampliada, la regla. Juntos como sociedad, y aunque a veces duela, cada uno representando su papel, tenemos que ser capaces de instaurar la dignidad entre las personas. Que nunca la violencia sobre cien mujeres justifique la opresión de un solo hombre inocente, y viceversa, que entre cien hombres deba poder ejercer sus derechos una sola mujer. Sólo ese maravilloso día, hablaremos con gusto de libertad, y no importará quien ni como recite poesía.
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El Cacho la Truena

Jue, 03/06/2014 - 22:30



En una de las paredes de la Iglesia Parroquial de Calzada de la Valdería, desde ésta semana se puede admirar una extraña y carcomida cruz en su parte trasera izquierda. No es una obra de arte, ni siquiera su madera fue elegida para perdurar; la labraron sin mimo, a azuela, con dos palos torcidos de humero, el más humilde de los árboles autóctonos, robados a las orillas del río Éria. Esta cruz nunca fue delicada o valiosa talla, jamás portó vivos dorados del pan de oro, ni si quiera purpurinas; solo conoció el azul al agua de un resto de bote que el artesano constructor aplicó para corregir los fallos de su azuela. No era la idea hacer algo bello, si no un útil para señalar a quien, por estricto orden de “la vela” correspondía, acompañado de la llave del campanario, tañer la campana “grande” de Santa Bárbara en caso de fuerte tormenta, y así solicitar del cielo protección contra las inclemencias atmosféricas. Pero pese a ser un símbolo cristiano, y la campana pender de la torre de la Iglesia, seguramente nunca se respetó como objeto religioso, si no como amuleto, como un testigo y como escudo de los nefastos pedriscos, o los temibles rayos. Su madera conoció, pues, el miedo a perder las cosechas, los ganados o los bienes, transmitido de generación a generación, de casa a casa, de padres a hijos, hasta el día que acabó en el desamparo y en el olvido.Era menester devolverla a la vida, darle una merecida jubilación. Para ello fue necesaria una pequeña como delicada restauración consistente en la retirada de puntas, alambres, cuerdas y maderas de unión, limpieza de manchas, un tratamiento insecticida para la carcoma, la unión de sus cuatro partes con espigas de madera, el relleno del hueco central con pasta reversible, se le añadió un clavo central perdido, y por último un tratamiento consolidante para darle consistencia y dureza en sus partes carcomidas. Para sujetarla a la pared se eligieron unas manos de forja, como signo de ofrenda, y porque algo tan querido por los vecinos de Calzada no se puede sostener con más delicadeza que con las manos. Debajo, un símil de pergamino enrollado en sus extremos lleva grabado en letras doradas el nombre del Cacho la Truena y entre signos de interrogación un 1952.La incógnita es porque en uno de los laterales del mástil de la cruz lleva grabado con un objeto cortante un número de cuatro cifras, que yo, y cualquiera que lo vea, ha de interpretar como una fecha. Una fecha no libre de polémica; porque si la tradición permanece varios siglos, seguramente desde los albores del pueblo, y las gentes de más edad dicen haber conocido el Cacho la Truena así desde la niñez, este dato, 1952, es objeto de misterio y controversia. Yo encuentro dos posibles explicaciones: La primera es una broma de pésimo gusto; grabar sobre un objeto existente una fecha ulterior conduce a la duda sobre su valor auténtico. Quien mancillara la madera de esta forma ha condenado y recortado el valor real de una verdadera reliquia. La otra explicación es que este Cacho sustituyera en el 1952 a otro Cacho, que se encontraba en lamentable estado y fuera inadecuado para seguir “la vela”. La apariencia antigua, centenaria, de nuestra cruz de delicado humero es el resultado de cerca de 50 años pasando de mano en mano, de casa en casa y nunca en las mejores estancias. Su lugar fue el portal, en el suelo, en algún agujero o bajo el tejado entre la ripia, siempre cerca de los aperos agrícolas que debía, y eficazmente cumplió, proteger. Tanto tiempo en bien entendido maltrato no ha pasado en balde.Otra curiosidad es su nombre: Cacho. Cacho es según la RAE un pedazo o trozo de algo. Cacho es también algo destartalado, de poco valor. Y Cacho es uno de los tres útiles de panadería en la Valdería: para meter y sacar el pan se usaba la pala, para barrer la base del horno con una escoba (la mondilla) el organero, y para juntar las brasas en una orilla se usaba una especie de rastro sin dientes, una herramienta con forma de cruz, el Cacho del horno. De aquí ha podido tomar el nombre, aunque en San Pedro de la Viña, pueblo zamorano muy cercano a Calzada, un trozo de madera, una tabla de aproximadamente 3 centímetros de gruesa por medio metro de larga, con una ligera vuelta central, también iba de casa en casa por “la vela” para señalar a quien correspondía tocar a medio día la campana de la torre. Era el toque del Ángelus, señal de que se acercaba la hora de comer, y aquel trozo de madera se la conocía como “el Cacho la Oración”. Dos objetos distintos, en pueblos separados, que comparten un mismo nombre, Cacho. Curioso.El sábado 1 de Marzo Don Jorge, el párroco de Calzada, le dio la bienvenida a la Iglesia como Dios manda, esto es, con la oración y bendición adecuadas. Después de muchas vueltas, el Cacho la Truena detuvo su caminar y encontró residencia donde se puede contemplar para contar su hermosa historia e interesante tradición. Situado al lado del campanario, nada lo separará ya de su compañera campana de Santa Bárbara, para ofrecer juntos, a los cada vez menos agricultores y ganaderos como siempre fue y para siempre continuará, protección y confianza; que ya decía San Agustín: “En el Cielo dicen Aleluya, porque en la Tierra han dicho Amén”.
P.D - Explicación de las fotografías: 1 y 2, Calzada de la Valdería, a los pies del Teleno. 3 - Cacho la Truena, restaurado y expuesto en la Iglesia. Debajo, fecha y detalle del Cacho; últimas - pala y cacho del horno y detalle.Enlace - http://eltijoaquin.blogspot.com.es/2012/07/meparece-imposible-hablar-de-mi-pueblo.html


  



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Una fecha para el recuerdo

Mar, 02/18/2014 - 23:04


Hasta nuestros días nos ha llegado, transmitida oralmente de generación en generación, la historia con tintes de leyenda del incendio que destruyó gran parte del pueblo de Ayoó de Vidriales. Ya hace tiempo edité un artículo, con la versión de entre las distintas que se cuentan que me pareció más hermosa. Hoy vamos a poner fecha y algún dato más a tan triste acontecimiento, con toda la veracidad que nos pueda aportar un periódico del día, el diario madrileño La Iberia, que en su página tercera de su número 6566 narraba escuetamente los hechos. La actual digitalización de libros y documentos, y su publicación en Internet, nos permiten corregir la parte de leyenda y hacernos una mejor composición de lo sucedido aquél día, un histórico 25 de marzo del año 1878. Éste es el artículo, transcrito punto por punto, incluso con sus faltas de ortografía:
Hemos recibido el siguiente telegrama:« Zamora, 29.- Un horroroso incendio tieneconsternados á los vecinos del pueblo deAyoó de Vidriales. La catástrofe ocurrió el25, siendo la causa inocente, segun noticias,una niña que sin apercibirse incendió unosjuncos.El fuego se propagó instantáneamente y sequemaron 44 casas, de las cuales estaban ha-bitadas 33. Entre las llamas ha perecido unamujer.Se ha solicitado del ministerio de la Gober-nacion que se conceda para aliviar las des-gracias una cantidad del fondo de calami-dades. »La provincia de Zamora, una de las máspacíficas, honradas y laboriosas de España, estambien una de las ménos atendidas, á pesarde que paga puntualmente al Tesoro. Estasconsideraciones y el desastre que han expe-rimentado esos pueblos, nos mueven á impe-trar del gobierno de S. M. algun recurso delfondo de calamidades, con lo cual se remediela miseria del pueblo de Ayoó de Vidriales.__________
Pues conociendo éste importante documento rectifiquemos, que es de sabios, y reescribamos la historia; para que en honor a la verdad, una mala escritura siga siendo mejor que una buena memoria. En primer lugar, la fecha confirma la coincidencia con una de las cuatro romerías que se celebraban en torno al Santuario de la Virgen del Campo, el 25 de marzo es, y así se dice, Nuestra Señora de marzo. También corrobora la circunstancia de que muchos romeros ayoínos, especialmente hombres, habían acudido a mercar a la feria de Rosinos dejando el pueblo con poco personal para enfrentarse a las llamas. Todavía quedan incógnitas por resolver, como el perímetro calcinado, aunque podemos pensar por el número se casas habitadas, y si es cierto que se libró el barrio de la Iglesia, que el fuego cruzara de Oeste a Este por su centro, avivado por los famosos aires de Marzo. De haberse quemado más casas no habitadas, pensaríamos que el incendio fue en las afueras, donde están pajares, corrales y almacenes; y a Peñacabras no llegó porque un corral propiedad de mi familia, hasta mediados del pasado siglo mantuvo su techumbre de urces. Por último, para relacionar a San Bartolomé con la extinción del fuego tenemos otro dato importante: su ermita. Estaba donde comienzan las calles de Peñacabras, que recordemos son dos, o una con forma de “V”. Dicha ermita no se quemó, fue desmontado su tejado vegetal original y reformadas las paredes por albañiles que todavía dan fe de ello. Junto con las pocas pertenencias que los ayoínos podían salvar de sus casas, abrieron las puertas de las varias ermitas y trataron de poner a salvo a sus imágenes sagradas. Alguna pudo no tener suerte, como la ermita de la Virgen de la Alhóndiga, que al parecer estaba frente al Bar Loli. Pero sí lograron sacar a San “Bartolo” a la ahumada calle, y los testigos presentes afirmaron, y así nos lo han hecho llegar, que el fuego “milagrosamente” comenzó a remitir y en un momento fue controlado por completo. Seguramente el santo “bombero” no volvió a su ermita, si no que en aquellos días fue conducido a la Iglesia, subido a lo más alto del retablo principal, y honrado ya el 24 de agosto de aquel año como Santo Patrón con fiesta Sacramental, sustituyendo en ese mérito al Salvador, en su fiesta celebrada el 6 de agosto. Por último queda la incógnita de si fue concedida la ayuda solicitada al gobierno del entonces rey Alfonso XII, recién casado con la reina María de las Mercedes, a través del Fondo de Calamidades; y lo más importante, falta saber el nombre de la mujer víctima del incendio. He consultado el Archivo Diocesano de Astorga, y sorprendentemente desde el 17 de marzo al 22 de abril de 1878 no hubo ningún fallecimiento en Ayoó. Pudiera ser que la mujer mencionada fuera de Congosta, de Carracedo, o de algún pueblo cercano, y en cuanto pueda lo comprobaré; pero lo que más me extraña es que siendo la gente de Ayoó tan complaciente con sus vecinos y paisanos, se recuerde el incendio y NO, con mayor motivo, la persona fallecida en él. O puede ser, lo que me parece más probable, que este dato no fuera más que una maniobra para tener mejor acceso al Fondo de Calamidades, y por eso no conste en la transmisión oral, fiel al tamaño de la desgracia; porque para ningún ayoíno fue mayor pérdida la material que la humana. El 25 de marzo de 1878 es ya, una fecha para el recuerdo.





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Otro acertijo.

Vie, 02/07/2014 - 00:27

Aunque siguen llegando las soluciones a los acertijos, tengo que felicitaros porque los habéis acertado todos. Muy bien. También decir que las interpretaciones son relativas, depende de la zona y del narrador; puede haber ligeras diferencias tanto en la exposición del acertijo como en la solución. Me han gustado vuestros comentarios y los muchos correos, y os agradezco la participación. Aquí os dejo las soluciones que a mí me han contado y comienzo por el acertijo para un rey, que recordamos era:
- Tenga, buen rey, este vaso de vino,que ave de pluma llevó a su nido.Vengo montado en quien no ha nacido,y traigo la mano encima de su madre.Si no lo acierta, buen rey,devuélvame a mi padre.
El hijo del preso, recordamos, se acercó al castillo a lomos de su caballo, con una copa en la mano. Efectivamente, la copa llevaba vino, “que ave de pluma llevó a su nido”. El ave de pluma era una cigüeña que entre los muchos restos de podas o pequeñas maderas, llevó una vara de una cepa. Entre la tierra, los excrementos y la humedad, la vara echó raíces, se hizo nueva cepa y terminó por dar uvas. Por si hay algún lector escéptico, encima del tejado de la torre del Santuario de la Virgen del Campo, había un nido de cigüeña y una cepa, exactamente como en el acertijo, documentado fotográficamente en este artículo. El vino ofrecido, pues, era de las uvas exprimidas de la cepa de la torre. “Vengo montado en quien no ha nacido, y traigo la mano encima de su madre”: Una yegua murió en avanzado estado de gestación, por lo que mediante cesárea extrajeron al potro, “no nacido”, al menos de forma natural. Con la piel de la yegua, una vez curtida, cosieron el forro de la silla de montar, en la que el chico apoyaba la mano. Pero si alguno de vosotros hubiera sido el rey, el prisionero seguiría en la cárcel.
Soluciones para los acertijos “picantes”:1- Estaba mi abuela meando, vino mi abuelo y le metió el tranco.Solución: mi abuela meando es la cuba, y el tranco es la espita, la salida lateral que se tapaba con un palo envuelto en fibras de lino.2- Levanta los cobertores, y no me seas temerosa, que te la vengo a meter, y traigo tiesa la cosa. Solución: la inyección.3- Yo estaba en la cocina, vino mi novio, y se me echó encima.
Le dije que no, que en la cama es mejor. Solución: el sueño.4- Entre dos peludos hay un pelao. ¿Que hará en el medio ese condenao? Solución: Los peludos son las vacas y el pelado el arado.5- Entre dos piedras feroces, hay un hombre dando voces. Solución: el pedo6- Mi tío va y mi tío viene. Lo de entre las piernas tieso lo tiene. Solución: La balanza7- Tiesa la traigo y metértela quiero, ponte en facha y prepara el agujero. Solución: la llave.8- Hondo es el pozo, y larga la soga; si la estiras no llega, y doblada sobra. Solución: El pozo es la boca y la soga el brazo.9- Allí arriba, en aquel alto, hay un hombre sin camisa; por delante y por detrás se le ve la longaniza. Solución: una campana en la torre a la que se le ve el badajo.10- Encima de ti me pongo, y tu toda te meneas; yo con el gusto me voy, y tu con la leche te quedas. Solución: la higuera y el higo.
La conversación de la posada:
- Buenas noches, Teresa, con tu perica puesta.- Bienvenido sea el caballero, con lo que le cuelga.- Venía a ver si me dabas el roso velloso para mi deseoso…- Bien se lo diera, con gusto y agrado,pero hace tres días que lo tengo rapado.Pase usted, se sentará en duro y en blando,comerá manjar de culo y caldo entre patas.
Efectivamente, el escenario es una posada, a la que llega un caballero, abre la puerta y saluda a la posadera, que estaba hilando con la rueca y el huso (la perica, pues tiene forma de esa fruta). Ella saluda al caballero con lo que le cuelga (la espada del cinturón). El recién llegado pidió para su deseoso (el caballo), el roso velloso, (que no es otra cosa que dejarlo pacer en el prado; lo velloso, el vello podría ser sinónimo de hierba). En la RAE está recogida la frase “roso y velloso”, muy curiosa: 1. loc. adv. Totalmente, sin excepción, sin consideración ninguna. Con este significado también se podría interpretar la adivinanza como que el caballero pidió para su caballo todo lo necesario para saciar su apetito y descanso; todo, sin escasez. “Bien se lo diera, con gusto y agrado, pero hace tres días que lo tengo rapado” Aquí la posadera se lamenta de haber segado hace tres días el prado, por lo que el caballo no dispondría de hierba fresca, pero continúa: “pase usted, se sentará en duro y en blando, comerá manjar de culo y caldo entre patas”. Sentarse en duro y blando es sentarse a la mesa sobre una silla mullida; manjar de culo son huevos de gallina, y caldo entre patas leche recién ordeñada. Como vemos nada de palabras malsonantes, sólo malentendidas.
Como estamos animados con los acertijos, os dejo otro:
Una torta mató a panda, panda mató a tres,y tres mataron a siete.Tiré a lo que vi, maté lo que no vi,y comí la carne engendradacon palabras de Dios asada.
Hala, a discurrir; el correo sigue siendo eltijoaquin@hotmail.com. Encantadores, los acertijos.


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El acertijo de la posada

Dom, 01/26/2014 - 21:26

Otra de las características de algunos acertijos es la picardía, esa gracia maliciosa relativa a lo sexual o a las necesidades fisiológicas naturales, sin mayor intención que la de buscar la sonrisa, y en algunos casos el rubor. En las reuniones grandes son las más agradecidas, por la variedad de respuestas o de situaciones cómicas. Algunas clásicas son:

Estaba mi abuela meando, vino mi abuelo y le metió el tranco. ¿Qué es?

Levanta los cobertores, y no me seas temerosa,
que te le vengo a meter, y traigo tiesa la cosa.  ¿Qué es?

Yo estaba en la cocina, vino mi novio, y se me echó encima.
Le dije que no, que en la cama es mejor.  ¿Qué es?

Entre dos peludos hay un pelao.
¿Que hará en el medio ese condenao?  ¿Qué es?

Entre dos piedras feroces, hay un hombre dando voces.  ¿Qué es?

Mi tío va y mi tío viene. Lo de entre las piernas tieso lo tiene.  ¿Qué es?

Tiesa la traigo y metértela quiero, ponte en facha y prepara el agujero.  ¿Qué es?

Hondo es el pozo, y larga la soga; si la estiras no llega, y doblada sobra. ¿Qué es?

Allí arriba, en aquel alto, hay un hombre sin camisa;
por delante y por detrás se le ve la longaniza.  ¿Qué es?

Encima de ti me pongo, y tu toda te meneas;
yo con el gusto me voy, y tu con la leche te quedas.  ¿Qué es?

El siguiente acertijo es una conversación, el escenario una posada y no puedo dar más datos. Bueno si, uno; tampoco tiene nada que ver con “eso”…
- Buenas noches, Teresa, con tu perica puesta.- Bienvenido sea el caballero, con lo que le cuelga.- Venía a ver si me dabas el roso velloso para mi deseoso…- Bien se lo diera, con gusto y agrado,pero hace tres días que lo tengo rapado.Pase usted, se sentará en duro y en blando,comerá manjar de culo y caldo entre patas.
Las soluciónes a estos acertijos y al del anterior artículo, juntas en un próximo artículo, y así doy tiempo a quienes siguen contestando. Los comentarios no los publicaré para no facilitar pistas. Repito el correo: eltijoaquin@hotmail.com


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El acertijo para un rey

Dom, 01/19/2014 - 20:51


Todos estamos de acuerdo que la “tele” embota, y ya veis, paradójicamente la usamos para contarlo. Así que aunque sea sólo por un momento, propongo desembotarnos a la vieja usanza, de aquella forma que hace no tantos años tenía la gente de pasar el tiempo: los acertijos. Cualquier reunión era buena para soltarlos y hacer volar la imaginación. Frases en clave, códigos secretos… y un enigma, un argumento escondido. Y sin botones, pantallas ni cables, solo usando la mayor y más simple de las máquinas, el pensamiento.Este pasado verano disfruté con una casi centenaria pareja y su envidiable y portentosa memoria. Acertijos, refranes, adivinanzas, trabalenguas… Lástima de apagón eléctrico para reactivar esta natural forma de entretenimiento y creatividad.Aquí os dejo un acertijo de los muchos que me contaron; por cierto, confieso, no acerté ninguno.
Había una vez, en un lejano país, un hombre que cayó preso de la justicia y fue encerrado en los calabozos del castillo. Su hijo primogénito, sintiendo la falta del padre en las necesidades del hogar, decidió pedir audiencia con el rey, para exponerle una petición de indulto. Éste le escuchó, y como el delito en cuestión era leve, le propuso al chico una prueba; de superarla, su padre quedaría en libertad. El rey era muy aficionado a los pasatiempos. Sus súbditos le llevaban todo tipo de adivinanzas para su distracción, que él solucionaba con sabia habilidad; todavía ninguna se le había resistido, de lo que estaba muy orgulloso. Por tanto le pidió al chico un acertijo que no pudiera descifrar, y cumpliría su promesa; de lo contrario, duplicaría la condena a su padre.Después de mucho meditar, dada la gravedad del problema, al cabo de unos días montó su caballo, se acercó al castillo con una copa en la mano, y pidió que avisaran al rey para que escuchara el acertijo, que le dijo en voz alta y era así:
- Tenga, buen rey, este vaso de vino,que ave de pluma llevó a su nido.Vengo montado en quien no ha nacido,y traigo la mano encima de su madre.Si no lo acierta, buen rey,devuélvame a mi padre.
El monarca soltó al preso, incapaz de hallar la solución.¿Y tú, querido lector, ¿la sabes?
Las fotos son del conocido “castillo” ayoíno, la torre medieval que caracteriza junto con la iglesia la estampa de nuestro pueblo.



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Desde el Lugar Sagrado...

Mié, 01/08/2014 - 11:28

Aunque la arqueología es un disciplina que, como muchas otras, exige años de estudio y titulaciones, también existe un grupo nada desdeñable de aficionados que dedican altruistamente sus recursos en el descubrimiento de nuevos hallazgos. Un grupo preocupado por el estudio, conservación y divulgación de las evidencias materiales dejadas por nuestros antepasados, que permiten conocer o al menos vislumbrar sus culturas o formas de vida. Internet nos supone una indispensable ayuda en el conocimiento y documentación, y por supuesto difusión para su catalogación por los organismos pertinentes. La base está en la educación de la vista, así mientras muchos, por ejemplo, en un paseo agreste ven rocas gastadas y amorfas, otros encuentran petroglifos de incalculable valor histórico. Este es el caso del conjunto arqueológico de la Peña de San Mamés, en ciernes de estudio oficial, lugar conocido y pateado por varias generaciones de ayoínos, que lo han pastoreado con sus ganados, arrancado su leña, plantado los actuales pinos a “pico y zadón” y escudriñado en las jornadas de caza, y sin embargo ha tenido que ser un leonés, el decorador de viviendas Dori Lobato de Castrocalbón, el que iniciara la mecha con el descubrimiento del Dolmen. Lo aprendido en su juventud como miembro de “Misión Rescate” dio frutos en Ayoó. De otra forma, en la explotación y futura plantación de nuevos pinos todo hubiera acabado bajo el acero de las máquinas. Por supuesto que yo no sé mucho de casi nada, como el gran Forrest Gump, pero estoy convencido, y el futuro lo aseverará, de la extraordinaria importancia arqueológica del conjunto. Con éste artículo insisto sobre el tema, a la vez que pongo al día las últimas indagaciones.
En primer lugar me gustaría bautizar el asentamiento, para referirnos a él con propiedad. Elegir un nombre no es cosa fácil, a no ser… a no ser que inocentemente alguien ya lo hiciera por nosotros. D. Augusto Quintana Prieto, desaparecido y renombrado investigador leonés, tradujo y publicó hace años un documento fechado en el 7 de enero de 1154, por el que el monarca Alfonso VII concede el monasterio Ageo al abad D. Suero con todo su coto, su término, que casi coincide actualmente con el del actual Ayoó, como veremos en un próximo artículo. El texto original está escrito en latín, utiliza sitios para definir los límites y para uno de ellos leemos textualmente “scilicet per farum desuper Carrazedu de Vidriales…”. D. Augusto lo traduce como “Desde el lugar sagrado que está sobre Carracedo de Vidriales”. Sin duda este “lugar sagrado” es el asentamiento prerrománico, y todavía en la actualidad sigue siendo línea divisoria entre Ayoó y Carracedo. Sea, pues, éste el nombre elegido: “Lugar Sagrado”, y razón no le faltaría a quien así lo llamara, por las evidencias por descubrir, y las muchas encontradas, que paso a enumerar con las características básicas. Los competentes nos descubrirán las propias.
En primer lugar está el Dolmen, la primera pieza descubierta. Un Dolmen es una construcción megalítica, que en Bretón quiere decir “mesa grande de piedra”, y solía ser una cámara con un corredor para albergar un enterramiento. Luego era cubierto de losas y tierra formando un montículo o túmulo. El Dolmen del Lugar Sagrado está, a excepción de una gruesa losa, derruido y expoliado; la tierra desaparecida ladera abajo por la erosión, y las losas… algunas me atrevo a decir que de “tapas” en los callejones de nuestras cuevas. El corredor tiene una orientación más que aceptable al amanecer del solsticio de invierno, esto es, desde el Este aproximadamente 23,5º en dirección Sur, estimación a falta de las correcciones astronómicas y geográficas.
A una veintena de metros, siguiendo la alineación de este corredor, llama la atención una roca terminada en punta de 1,60 de alto. Podemos afirmar que es un Menhir, el monumento megalítico más sencillo, que en el citado Bretón significa “piedra larga”. Visto desde el Dolmen, en la parte derecha tiene un pequeño hoyo; podría tratarse de una cazoleta, un grabado rupestre. La parte izquierda, así como su labrada parte superior, tiene buena precisión en la orientación Oeste – Este, hacia el equinoccio de primavera, algo que veremos y valoraremos más adelante. En su reconocimiento participó otro leonés de Castrocalbón, Saúl Cenador, en una visita que realizamos al conjunto.
En una terraza superior, a 90 metros sobre el nivel de la carretera, y rodeada por una muralla natural y artificial, se encontraban las viviendas. Es necesario el examen arqueológico para dictaminar su cronología. La extensión dentro del recinto podría ser de cerca de 2000 metros. El suelo permanece cubierto de la hoja de los pinos que malviven entre los peñascos. La entrada podría estar al Noroeste, donde parece evidente el roce. Falta gran cantidad de piedras de la muralla; con seguridad fueron acarreadas y usadas en la construcción de los pueblos cercanos.
Siguiendo en dirección Este, subiendo varios metros, vemos lo que parece una cabeza mirando al cielo, es el segundo hallazgo del conjunto, un Tótem, el emblema del pueblo que moraba en la terraza. Parece un guerrero, con su casco y semblante hierático. Poco más que decir, una pieza curiosa, pero con ineludibles tintes espirituales: el Tótem está mirando hacia el Sur, en dirección exacta al Dólmen, podemos pensar que hicieron el enterramiento bajo la vigilancia y protección de quien consideraban el origen, su venerado Dios.
En las inmediaciones del Totem, una serie de cazoletas precisan de examen y catalogación, así como un segundo monumento derruido, formado por varios ortostatos, piedras de gran tamaño.
Y los últimos hallazgos han sido dos petrograbados, uno con forma de cruz y otro de flecha. Ambos señalan alineaciones de rocas en exacta dirección Este – Oeste, de la misma forma que el Menhir, lo que indica algo trascendental: allí se estableció una cultura que observaba el movimiento del sol, la duración del año y de sus estaciones para conocer el principio de la primavera. Con razón antes de 1154 quienes subieron a la peña utilizaron el término “Farum”, “Lugar Sagrado”. Tenemos, pues, un conjunto arqueológico que precisa un examen arqueoastronómico. El próximo 20 de Marzo, equinoccio de primavera, habrá que madrugar para ver salir el sol sobre las alineaciones, y corroborar estos datos.
Demasiados años han transcurrido, quizás más de 5000; y demasiada erosión y acarreo de materiales. Fascina el pensar quienes, cuántos y cómo vivían en el Lugar Sagrado; de lo que no hay duda es que fueron los primeros Ayoínos, nuestros ancestros. Espero que se den los pasos acertados en su catalogación, protección y adecuación para poderlo visitar e incluir en la ruta arqueológica de Los Valles de Benavente; recuperar la zona es nuestro deber para tan importante legado. A quien corresponda, que para pronto es tarde.
P.D. - Para visualizar mejor las imágenes, hacer clik encima. Recomiendo las de la brújula.








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Una Real historia de Navidad

Dom, 01/05/2014 - 12:07

Esta historia bien pudiera parecer ficticia, si no fuera que dos de sus tres principales protagonistas todavía dan fe, a mi me la han dado, de la veracidad de los hechos. Una historia que se me antoja hermosa, agradecida, que tiene mucho que ver con las personas y nada con su estatus, y que se desarrolla en un lugar de sobra conocido por cuantos moran en nuestra comarca. Si tanto me gusta, además, es por la sencillez y naturalidad del escenario, que de seguro evocará juventudes o vivencias de los entraditos en años. A ellos dedico el presente artículo, y también, especialmente, a los referidos protagonistas, auténticos ejemplos de compostura y cordialidad.
Comienzo el relato con una, para mí, lejana fecha, 1952. Era tiempo de invierno, cercano a la Navidad, y un solitario coche circulaba por la carretera Benavente – Orense – Vigo a media tarde, en dirección a Galicia. Por el mal firme del asfalto, o por un descuido, o por ambas cosas, su conductor perdió el control del vehículo inclinándolo ligeramente en la cuneta, en la curva de acceso al puente de piedra de Camarzana de Tera. Todos los esfuerzos y maniobras por volver a la carretera fueron infructuosos, y ningún otro vehículo que pudiera sacarle apareció en largo rato de espera. Solo un humilde carbonero que volvía a casa de su trabajo elaborando cisco en el paraje del “Chote”, con su borrico “de ramal”, cargado con dos cestas de éste alimento de braseros, se percató de las necesidades de los dos viajeros: el conductor y un joven adolescente, bien vestidos y ademanes educados, que esperaban impacientes remedio para su problema. Era el señor José Castro, de Cabañas de Tera, que detuvo su paso por si podía ayudar a los accidentados. Les habló de la poca circulación de aquella carretera que él conocía de diario, de la fría noche que se avecinaba, de que buscaría ayuda en Camarzana o… que podían probar a tirar con su burro; era fuerte y el coche no parecía demasiado atascado. Bajó la carga del animal, le enganchó una cuerda en la collera, y todos a una empujando y tirando volvieron el vehículo al asfalto para poder continuar el viaje, en medio de un gran alborozo. Aquel joven preguntó al señor José si le permitía tomar una foto con su borrico, como recuerdo de aquella anécdota, a lo que él accedió encantado. Luego le pidió su dirección, que apuntó en un papel, y por último se presentó como Juan Carlos, Príncipe de España, y le agradeció con efusividad el servicio prestado. Me imagino que el señor José no prestó demasiada importancia a lo ocurrido, porque encontraba natural ayudarse entre sí; refirió estas andanzas a sus familiares y amigos pero a un tiempo las olvidó, inmerso en sus tareas.
Varios años más tarde, en la Navidad de 1960, el cartero entregó un sobre al bueno del carbonero. Dentro, para su agradable sorpresa, un manuscrito y una fotografía en blanco y negro de él y su burro cargado con las cestas de cisco. Pero, del mismo modo que gran parte de sus vecinos, ni el señor José ni su esposa sabían leer, y por supuesto escribir, por lo que acto seguido viajaron a Santibáñez de Vidriales, a casa de su sobrino Domingo Castaño, para que les descifrara el contenido del sobre. El señor Domingo les explicó que la carta se la destinaba Juan Carlos, el joven príncipe del coche, quien además de puño y letra le enviaba un saludo, le agradecía otra vez la gesta en el accidente, y le deseaba salud para la familia y felicidad en la Navidad. Por todo esto aconsejó al ilusionado señor José, que por educación deberían contestar, y así lo hicieron; de labios del tío, y de la corrección y puño del sobrino, cortésmente devolvieron gracias, deseos y saludos. Solo que después de cerrar el sobre, al escribir la dirección, se dieron cuenta que la carta que les había llegado no traía remite, ni en el encabezamiento señas, ni en ningún sitio indicios del domicilio de Don Juan Carlos. Me cuenta el señor Domingo, que al cabo de un rato de examinar los papeles, se dio cuenta que la cuartilla era oficial: llevaba impresa una transparencia con los datos buscados. Cinco años se mantuvo la correspondencia; cinco años de buenos deseos en la Navidad, u otros intrascendentales motivos cotidianos, hasta que en 1965 falleció el señor José y, como no podía ser de otra forma, el señor Domingo finalizó con tristeza su labor de intermediario, escribiente y corrector.
Una última carta quedó en Vidriales sin escribir, un año sin felicitación navideña, quizás para extrañeza de Su Majestad. Desde luego yo no he sido el más indicado, pero era menester, aunque muy tarde, contestar. También pregunté por la posibilidad de publicar la anécdota en éste blog, y como primera e ineludible norma necesito consentimiento para incluir datos sobre personas o cosas privadas. Nuestro Rey Don Juan Carlos no ha sido la excepción, y por medio de su secretario general me lo ha hecho llegar, junto con una correspondida felicitación de Navidad que he compartido gustosamente con el señor Domingo, como antaño hiciera su tío José. Además, qué mejor día para publicar esta Real historia que el día 5 de enero, víspera y noche de Reyes, cumpleaños de Su Majestad. Con ella se ha cerrado el ciclo; la última carta llegó a su destino, con nuestros mejores deseos para esta Navidad, de generosidad en el nuevo año que acaba de comenzar, y de salud para su pronta recuperación.
En el Portal de Belén, hace más de dos milenios, reyes y carboneros, y gentes de todos los oficios se postraron ante un niño; y desde entonces, por estas fechas, algo maravilloso nos anima a agasajarnos con felicidad y buenos deseos. Esta es una noche mágica, ojalá se cumplan todos nuestros sueños. Desde Vidriales, para todos, feliz año 2014.





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Por un generoso 2014

Mar, 12/31/2013 - 11:42

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