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El Ti Joaquin

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El Padre Abelardo, vidrialés summa cum laude

Sáb, 05/18/2013 - 22:05

Este 18 de mayo se conmemora en San Pedro de la Viña el primer aniversario de la muerte de una de las más notables figuras ilustres aquí nacidas, Abelardo Lobato Casado, Padre Dominico; tan conocido y valorado internacionalmente en su campo como extraño en el nuestro de Vidriales. Considerado uno de los grandes intelectuales del siglo en Europa, autor o coautor de más de 40 libros, incontables artículos, cursos, conferencias… detallar su vida laboral agotaría el espacio para este artículo; permitidme solo apuntar que estuvo en lo más alto, derrochando espiritualidad como consejero y amigo personal del Papa Viajero, Juan Pablo II, y en lo más raso, incansable conversador sobre cosas cotidianas y terrenas con sus vecinos vidrialeses durante las escapadas a esta tierra zamorana. Nació el 20 de enero de 1925, sobra decir que de forma humilde, ocupando el cuarto puesto entre cinco hermanos. Recién nacido, la ti Rosaura, la mujer que ayudó en el parto, recomendó que le aplicaran con urgencia el “agua de socorro”, como así se hizo, porque aquel niño estaba muy débil y padecía ictericia neonatal. No fue el único contratiempo en su niñez, pocos años más tarde, el pan horneado en casa con un saco de harina contaminada de la fábrica de Santibáñez intoxicó a toda la familia, excepto a la abuela, que inexplicablemente no lo probó. Su hermano Germán, el pequeño, murió añadiendo más dolor a la familia, que sin apenas medicamentos luchaba por sobrevivir. Pero quizás no fuera casualidad el haber nacido el mismo día, 700 años más tarde, que el que fuera su incondicional maestro, Santo Tomás de Aquino, y aquellos tropiezos no hicieron más que adelantar terreno hacia una vida de estudio y divulgación de sus reflexiones y enseñanzas. La escuela le parecía pequeña, por eso pedía a sus padres algo más, el quería “ir a los frailes”. Ellos primero ignoraron aquella petición, luego le dieron largas, y al final tuvieron que aceptar, cuando Abelardo habló con D. Ángel Saavedra, sacerdote y profesor de la preceptoría del Santuario de la Virgen del Campo y le dijo - “mi padre quiere hablar con usted”. Comenzó a mitad de curso, tanta era su prisa por aprender, y aún le sobró tiempo; sacó dos cursos adelante para ir con los de su edad. Cuantas veces, cuando sus hermanos mayores volvían de las habituales salidas nocturnas, entraban en su habitación para despertarlo: se dormía sobre las páginas de un libro, recostado a la luz del candil de aceite. Al fin consiguió su objetivo, a los 17 años ingresa en el convento de Almagro, para estudiar filosofía, teología y humanidades, donde se ordena sacerdote; era el año 1949. Celebró su primera misa en San Pedro de la Viña, rodeado de los suyos, para unir en matrimonio a su hermano Baltasar y a su cuñada Manuela. Sus primeras palabras, como era de rigor, fueron: - “Queridos hermanos”. La señora Amelia, vecina y asistente al acto contestó en voz alta: - “Nunca mejor dicho”, anécdota famosa y recordada por la familia con la satisfacción de ver los sueños cumplidos del niño que quería ser fraile. Pero aquello no había hecho más que comenzar; luego Roma, Granada, Madrid, Salamanca…, profesor, catedrático, decano, Maestro en Sagrada Teología, delegado en el Consejo de Europa para los Derechos Humanos…, el Padre Abelardo, experto tomista, fue promotor y director de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino, que tiene como fin, como rezan sus estatutos, “el examen de los problemas fundamentales de nuestro tiempo, especialmente los que dicen relación al pensamiento cristiano, a la luz de las enseñanzas de Santo Tomás”. Multilingüe, viajó incansable por el mundo proclamando una existencia más justa y moralmente correcta. Entre las enseñanzas de Jesús encontramos “A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más (Lucas 12:48)”. Pues bien, este ha sido mi pequeño homenaje, un esbozo de la parte vidrialesa en la semblanza de un hombre que lo dio todo, el Padre Abelardo; o tal vez pudiéramos decir… Padre Perseverante...
 descanse en paz. .



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El arca

Dom, 05/12/2013 - 21:47

EL ARCA
En un extraño reposo,de los hombres olvidada,y entre cosas de sus tiempos,dormita repleta un arca.Ya no brilla la maderaque, en su juventud, brillara,donde cruzan hondas grietas,con pegotes remendadas;le faltan tornillos, clavos…sobra carcoma en sus patas,y el óxido ronronealos pernos de las bisagras.En su adentro reina el fríopor viejas sus cosas callan,esa, que tuvo albedrío,hoy solo guarda batallas.Fueron muchos largos añoscargando el peso de casa,a cualquier hora del díaqué le pides, ahí estaba:para hallar estuvo abierta,por proteger fue cerrada,y en las idas y venidashalló su vida pasada.Llegó el fin, el día tristeque en la estancia molestaba,de refugio a fastidio,de ser útil a ser carga,futuro nuevo le ofrecen,no le gusta pero calla;arrastrada hacia el trasteromira atrás avergonzada.Allí termina su vida,cual trasto entre trastos clamano la arrojen al olvido,que alguien vuelva a visitarla.Y suspira y entristece,conforme las horas pasan,hasta que llegan las noches…y entonces… ¡qué mal lo pasa!.Ya nadie quiere lo viejo,dicen que sobra, que mancha,cuantas veces su pellejoguardara nuestras migajas,ahora necesita aliento, y…nuestra mano lo rechaza;otras manos, si no al tiempo,nos darán justa venganza.Como es cierto, lo presiento,todo llega, todo acaba;mejor decirlo no entiendo…más claro, dicen, el agua.
ETJ






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Para las madres

Dom, 05/05/2013 - 16:05

He oído decir que el hecho de tener un hijo no hace a uno padre, o madre; del mismo modo que tener un dedal no hace a uno sastre, o modista. Sabias palabras, sin duda, dignas de meditación. Un hijo, o una hija es una de las pocas cosas que tenemos que estrenar sin manual de instrucciones, hoja de reclamaciones, etiquetas…, eso si, ninguna fecha de caducidad; aunque para ayudarnos en su educación y cuidado contamos con la importante experiencia de haber sido hijos y un admirable instinto natural. Ser padres, teniendo consciencia de ello y deseándolo, es algo maravilloso; para mí es el acto más relevante como ser humano, que lo mismo que el resto de seres vivos, asegura así la continuidad de la especie. Si fallara este primer y elemental principio, indudablemente fallaría todo el sistema, en el cual la mayor tarea la lleva la madre, pilar indiscutible de la sociedad. Adaptará su cuerpo y espíritu a lo que será una nueva criatura, y luego, en los primeros años, unos invisibles lazos la mantendrán atenta, preocupada, educativa y servicial… es el milagro de ser madre, calificativo ganado a pulso; es, pues, mucho más que engendrar. El primer domingo de mayo, en una importante parte del mundo, se celebra el día de la madre. Desde este espacio les deseo felicidad para este día, y mucha más para el resto de los días del año; ser madre es esa medalla que con nuestros brazos colgamos sobre los hombros de una mujer toda nuestra vida… ¿por qué recordárselo un día solo?. Feliz día para las que esperan, para las que lo son, para las que no lo han podido ser y desgranan su innato amor maternal sobre otros niños, y para las que ya se han ido…, para ellas y desde el corazón, otro beso más, para sumarlo a los incontables compartidos con sus hijos. En este día tan especial quiero rendir homenaje una de estas últimas, pues ya falleció hace bastantes años, y era natural de Santibáñez de Vidriales. Pero antes matizar que hoy día entendemos los partos, ese primer paso para ser madre, como situaciones que requieren cuidados médicos, pero no siempre ha sido así, o mejor dicho, casi nunca ha sido así. El parto no es una enfermedad, si no un proceso natural, y como tal, hasta hace relativamente pocos años, sucedía en casa. Sólo en casos difíciles acudía un médico, por lo general eran otras mujeres las que asistían a las parturientas, orientándolas y ayudándolas en tan doloroso y feliz acontecimiento. Ellas eran las parteras, matronas, o comadronas, ellas eran las confidentes y amigas en las que depositar el delicado e íntimo momento de traer al mundo a su hijo. Y una de ellas era María, la señora María. Madre por partida triple: madre por naturaleza: 6 hijos en dos matrimonios; madre por caridad, y por empatía, al ver nacer tantos niños; y “madre” o madrina de muchos de aquellos en señal de agradecimiento y respeto por los servicios prestados. Quienes la recuerdan, pocos ya, dicen de ella una persona buena, caritativa, generosa… extraordinaria. Dirigía un negocio, Ultramarinos y Coloniales Arturo González, hasta que lo dejó en 1954, junto con su casa, para irse a vivir a Madrid. Hasta entonces era solicitada para cualquier problema: médico, sobre embarazos, para “echarle” el responso a San Antonio, en las defunciones, en caso de necesidades económicas, alimenticias… las puertas de su casa estuvieron abiertas día y noche para cualquier persona, agradecida y desagradecida. Las mismas puertas que los actuales dueños tan amablemente me abrieron al nombrarle a la señora María, para hacer unas fotos al local comercial, una zona de la casa en la que no han hecho reformas, y se encuentra casi como ella la dejó, con sus depósitos de aceite, medidores, básculas, estanterías…. Aquí venían los pobres, porque sabían que por lo menos aseguraban un plato caliente; aquí se pedía prestado, la señora María tendría las manos pequeñas, pero siempre abiertas y limpias; aquí vivió una madre de las madres, en su recuerdo y como felicitación para todas, adjunto la poesía que un hijo de aquella magna mujer, el señor Isaac, escribió en su memoria. Y permitidme añadir que si hoy es el día de la madre, ayer fue mi cumpleaños, dos días seguidos de felicitaciones familiares y un poco de reflexión para este artículo bien merecen un mensaje en nombre propio y en el de mis hermanos para otra María, Ana María, nuestra madre: Feliz día, mamá, te queremos.








A MI MADRE
Hoy me viene a la memoria,y lo quiero aquí plasmar,la vida de una señoraque fue una vida ejemplar.Aún son muchas las vecinasque con cariño, la recuerdan,y todo cuanto aquí les digofue su vida verdadera.Y… es que esta buena mujer,a lo largo de su vida,muchos niños vio nacerpues experiencia teníapara ayudar… asistir,y fueron muchas las madresa las que ayudó a bien parir.A los difuntos amortajó,pues ella siempre estaba allí,con cariño, y con amor,les rezaba su oracióny les ayudó a bien morir.Y era tanta su bondad,y de corazón tan noble,que de su boca quitó el panpara dárselo a los pobres.Pues no hubo un solo mendigoque a este pueblo viniera,que ella no lo recogieradándole pan y cobijo.Desde el año de su muerteno ha pasado un solo díasin que alguien me la recuerdecon amor… y simpatía.Con lágrimas en los ojos,y la emoción contenida,me decían, entre sollozos,qué buena era María.Y era su emoción tanta,que no se pudo reprimir,y se me atrevió a decirtu madre… era una santa.Yo no digo que fuera santade ponerla en el altar,pero si, que en el cielo estácon el rosario en la mano,rogando por sus familiares,sus amigos, sus vecinos y paisanos.Y, para terminar,sin querer hacer alarde,me complace en recordarcon emoción y alegría,a la que fuera mi madrey su nombre fue MARÍA.
Isaac Gonzalez





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Marzo, marzuelo

Dom, 04/28/2013 - 17:22




Dicen que el pasado mes de marzo es uno de los más lluviosos que la gente recuerda, y los registros confirman; hay que irse al marzo de 1947 para encontrar un mes similar en precipitaciones. Pantanos a rebosar, inundaciones, corrimientos de tierras, pérdidas importantes, desbordamientos de ríos…, y sin embargo en nuestra comarca ha sido un marzo normal, tirando a seco. Yo no tengo pluviómetro, ni llevo registros para afirmar tal cosa, lo digo porque observo un marcador infalible: las lagunas del monte, como la del raso de Camarzana, que no han llegado al 50% de su capacidad en años normales. Marzo es inestable, su propio nombre no es casual. Era el primer mes del calendario romano original de 10 meses, y estaba consagrado a Marte, Dios de la guerra. Se ve que tampoco hacía bueno para ir a guerrear, así que nada mejor que hacerle fiesta todo el mes y planear las campañas militares del resto del año. Otro estupendo marcador de su crudeza es la cultura popular, que atesora dichos y refranes basados en estos bruscos cambios meteorológicos y sus consecuencias. Un refrán muy oído en Ayoó dice:
Marzo marciella,no queda cabra ni “oveilla”,ni el lobo con sus zancas,ni el perro con sus carrancas,ni la garduña con sus uñas,ni la zorra con sus mañas.
Un tiempo inevitable, pues “si marzo mayea, mayo marcea”; o sea, que a principios de la primavera hace “malo” si, o si. El colmo es un viejo cuento popular divertidamente recitado por nuestros mayores, con fuertes raíces pastoriles, y comienza a la antigua usanza:Una vez había un pastor muy burlón, al que le gustaba reírse de todo el mundo; los demás pastores, y el resto de vecinos, solo estaban a gusto cuando este pastor estaba lejos, solo, en el monte con su ganado. Un día, el penúltimo del mes de marzo, viendo que el invierno terminaba, suave y generoso, y su ganado pacía sin pérdidas, bien alimentado, decidió burlarse de aquel mes que otros años diezmara sus ovejas. El día estaba espléndido, soleado, nada presagiaba los rigores de otros años, así que subió a lo alto de un monte, y con gran trabajo juntó en un montón todas las piedras que encontró para subirse más alto e iniciar una serie de bailes y gestos burlescos hacia el cielo en sus cuatro puntos cardinales, mientras gritaba a voces:
¡Adiós! Marzo marzuelo,tu te vas y yo me quedo,con mi rebañito entero.
Una voz, atronadora y enfadada, desde el cielo le contestó:
¡Ah!, pastor pastorayo,¿”on” te burlas de mi?.Con dos días que me quedan,y dos me dé mi hermano abril,te he de hacer andarcon las pellejas al hombro,y las cencerras al cadril.
En cuestión de minutos aparecieron unos negros nubarrones que formaron una violenta tormenta; en medio de rayos, truenos, viento, nieve, lluvia y granizo como huevos de gallina, al pastor solo le quedó tiempo para arrimarse a un viejo roble seco, y cubrirse con la capa de pardo que le había acompañado todo el invierno. El fiel perro se cobijó bajo la capa del amo, y un cordero intentó hacer lo mismo, pero al carecer de espacio le quedó el rabo fuera, y una piedra de granizo se lo cortó de cuajo. Al rato, cuando pasó el temporal, el pastor abrió la capa y encontró todo su ganado muerto, tendido en la hierba. El cordero, inconsciente de la desgracia, berreaba, corría y saltaba como si nada hubiera sucedido, y el pastor, triste y escarmentado, le dijo:
¡Corre, borrego rabón!que las ovejas de Marzo…de Marzo son.








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Manolo, el herrero

Sáb, 04/20/2013 - 16:16

 
 








Decía acertadamente Graham Greene (1904-1991), novelista británico, que “siempre hay un momento en la infancia en el que se abre una puerta y se deja entrar al futuro”. A Manuel Diez Barrigón esa puerta se abrió a los 9 años, y lo arrastró para siempre. En tan tierna edad abandonó su pueblo natal, Santa Eulalia de Tábara, dejó con gran pesar su casa, su familia, sus amigos…, para irse con su tío Ginés a vivir a Santibáñez, pueblo vidrialés en el que regentaba una fragua, para conocer e instruirse en el duro oficio de herrero. Para describir este hecho, hoy recurriríamos a términos tan severos como privaciones, explotación, abuso… Era el año 1948, y Manuel, como el resto de contemporáneos que tampoco disfrutaron de una niñez ociosa, nunca lo ha visto así; al contrario, habla con orgullo y naturalidad de aquellos años difíciles en los que toda ayuda fue poca para salir adelante. Con detalle cuenta como comenzó levantándose temprano para a las 7 de la mañana estar ya en la fragua, hacer lo mandado hasta las 9, asearse, desayunar, e irse al colegio. Por la tarde, tras los deberes, volvía decidido a dar un último empujón al negocio familiar. Esta costumbre lo acompañó el resto de su vida laboral; madrugar para encender la fragua y trabajar en ella 2 ó 3 horas, almorzar, y salvo el descanso de mediodía para comer y disfrutar de los rápidos café y partida con sus vecinos, trabajar hasta el sol puesto, o más bien hasta entrada la noche, de lunes a domingo. Las vacaciones que pudo disfrutar fueron las del cambio de trabajo: agricultura, ganadería, o lo que fuera menester con tal de aportar un extra a la casa que mandó construir, para compartirla con su esposa Mª Fe, y unos años más tarde, con sus tres hijos, Mª Fe, Manuel “Manolín”, e Irene. Su primer trabajo en la fragua fue el de hacer los agujeros para los clavos a las herraduras. Pronto conoció el arte de la forja para el moldeado y afilado de rejas y útiles de labranza, y más tarde, por méritos propios, dejó de ser Manuel para ser conocido como Manolo, Manolo el herrero. Por aquel entonces los sueldos eran por jornada trabajada: a 50 céntimos de peseta; y la producción variaba según las épocas del año. También, con la demanda de nuevos aparatos, le fue exigida una constante especialización, adaptación y perfección. Así se fue pasando de los aros de los carros, a los rodesnos de molino, a las norias de los pozos, a la fabricación de romanas, máquinas de voltear la trilla y por último a la elaboración y reparación de aperos de tractor. Con los cambios la fragua se fue apagando; los últimos rescoldos sirvieron para reconstruir o afilar azadas, zachos, zadones de monte o utensilios para la construcción, a la vez que la soldadura eléctrica, y la fuerte demanda de puertas, ventanas y otras necesidades de hierro para las obras dieron al local un nuevo uso, y a Manolo otra profesión, la de carpintero metálico. Allí fue donde su hijo “Manolín” se animó a especializarse con el aluminio, más moderno, en la actual fábrica anexa a la fragua. Esta fue la definitiva puntilla al ancestral arte en tan respetable local, y esta la andadura de Manolo el herrero hasta que la jubilación le devolvió el tiempo perdido de la niñez. Ahora que su fragua y sus máquinas duermen, sus artesanales miniaturas cobran vida como sofisticados juguetes, aunque creo que en realidad son sus más serias y agradecidas actividades. La maestría aprendida de tantos años escudriñando el hierro, se expone en un cuarto de su casa en forma de objetos con centenares de detalles. Juntos, y por separado, dan fe de que nunca es tarde para crear, ilusionarse e ilusionar, jugar y contar historias con sus realistas obras de arte, copias metálicas de lo que sus ojos ven y sus manos no tiemblan en reproducir. Obras pequeñas en tamaño, grandes en mérito y precisión, todas realmente entrañables, fieles reflejos de la alegría que nunca abandona su rostro, ni a su carácter extrovertido y afable; creaciones construidas de la forma tradicional: sierra, lima, compás, punzón…, y paciencia, según se dice, la madre de todas las ciencias. Siempre es un placer cruzar el azul umbral de su fragua para saludar a un artista, y por suerte a un amigo; en aquel fresco, sombrío y misterioso escenario de suelo de tierra, techumbre ennegrecida por el hollín del carbón vegetal que allí se quemó en cantidades inimaginables, y paredes de barro cubiertas de extraños útiles yermos e imprescindibles, el reloj se detiene, e inicia una rápida marcha atrás para rememorar otros tiempos con mejores historias y sabias moralejas. Si la vida mereciera un examen, Manolo ha cumplido a la perfección en Santibáñez la difícil disciplina, desde niño, de trabajador innovador; aportando, en su especialidad, remedios, alternativas y soluciones a las necesidades de todo el valle de Vidriales. Jubilado, elabora composiciones y miniaturas entre las paredes de su fragua, auténtica asignatura pendiente de tan extensa vida laboral. Por mi parte… matrícula de honor.





















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La procesión va por dentro

Mar, 04/09/2013 - 15:54

Me gustaría hacer llegar este artículo a un pequeño sector de gente de Ayoó, quienes parece que no ven con buenos ojos las modificaciones que algunas veces se realizan en nuestros actos religiosos. No se si soy yo quien para intentar aclarar estas cuestiones, aunque para ello cuento con el permiso de nuestro párroco, el deseo de seguir trabajando en y para nuestra iglesia, y en la beneficiosa sensación de fraternidad que la acompaña. Comienzo puntualizando que la mayoría de la gente que acude a la iglesia ronda edades avanzadas, y por otra parte la juventud, la poca que tenemos, parece no tomar la iniciativa; aunque también debo señalar que cuando se necesitan voluntarios, aparecen todos. Este panorama ya exige una primera adaptación de horarios, calendarios, rutas…. La segunda serían las normativas que no podemos olvidar para evitar posibles problemas. Por ejemplo: para realizar una procesión por una carretera, se necesita permiso del Gobierno Civil, presencia de la Guardia Civil para el control del tráfico, y seguir las normas de circulación establecidas para estos casos. Digo esto por cierta polémica del año pasado en la procesión de la fiesta de San Mamés, por las críticas al razonado alejamiento de “encuentros” y detenciones en medio de la carretera. En lo posible, se debería utilizar únicamente para desplazamiento, y aún así hacerlo de forma ordenada y atendiendo al resto de tráfico. No se puede, ni se debe cortar la carretera con una procesión, por importante que sea para nosotros, el resto de usuarios no tienen porque compartir nuestras costumbres, y en caso de protesta o accidente siempre llevaríamos las de perder. Creo que importa poco si “el encuentro” se realiza en “la noria”, en “las escuelas”, o abajo, en el acceso a la ermita; todo es simbólico y ya somos mayorcitos para considerar el mínimo riesgo. Otro rumor de alguna forma ha entristecido esta pasada Semana Santa. Parece ser que ha habido protestas por no usar la imagen del niño que acompaña  a la Virgen del Rosario en “el encuentro” tras la iglesia. Ya llevamos algunos años portando la imagen del Jesús adulto, el Sagrado Corazón, en la que se aprecian los estigmas de la reciente crucifixión en las manos, y por tanto, la propia del día. Hay quien ha recurrido a la tradición para pedir sacar otra vez al niño. El caso es que no existe tal tradición, ni nunca ha existido; solamente en el pasado siglo se han hecho tantos cambios que es imposible definir mayor tradición que la propia procesión independientemente de las imágenes sacadas. Por no ir más atrás en el tiempo, recordaré algunas “tradiciones” desde 1950: Siempre que hubiera procesión, se exponían la Virgen del Rosario y la Virgen Inmaculada, ambas a la vez, aparte del resto de imágenes. Eran encargadas de portarlas las mujeres, sobre todo las jóvenes, y había interés y celo en turnarse para participar en la procesión. Los hombres únicamente llevaban la cruz parroquial, los faroles y a San Mamés. El día 6 de agosto, la fiesta del Salvador, se incluía entre las imágenes la que ocupa actualmente la hornacina de encima del Sagrario. Las andas eran muy antiguas, de color azul y con una línea lateral roja, y llevaba tallados motivos herbales. Con ellas se realizaba también “el encuentro” del día de Pascua, pero encima no se colocaba el niño Jesús de la Virgen del Rosario, si no otra figura, también de pequeño tamaño, que representaba a un Jesús adulto, con pelo largo y barba, sandalias en los pies, túnica blanca con manto rojo cruzado, y báculo de su misma estatura en la mano derecha. Por su similitud con un conocido oficio se le llamaba “el Divino Pastor”, y actualmente se encuentra en paradero desconocido. Pero las andas se encontraban en mal estado, carcomidas, y aunque se intentó no se pudieron restaurar, por lo que, aproximándose la fiesta del Salvador, el párroco de entonces, D. Ezequiel Ferreras, encargó a Daniel Zapatero, más conocido como “el mudo”, y a Alberto Alonso la construcción de unas nuevas andas, un poco más pequeñas, acorde con las imágenes. Estos dos carpinteros en aquellos días trabajaban en casa de Florencio Castaño, al que pidieron alguna madera de la sobrante. Y así, con dos barrotillos de los usados en los trabajos del corredor, y unas tablas de “chilla” de los recortes, construyeron las andas de color blanco que se guardan en la casa del cura. Esto fue en el año 1952, y D. Ezequiel obsequió a los carpinteros, que querían donar su trabajo, con dos pesetas como gratificación. Seguramente fue en la década de los 60, cuando desapareció “el Divino Pastor”, y entonces en la mano, normalmente del monaguillo, se llevaba el niño Jesús en “el encuentro” de Pascua. Siendo párroco D. Aquilino Cavero, decidió poner esta pequeña imagen en unas andas, que construyó también Alberto Alonso, son las pequeñitas también de color blanco que cumplieron su función tantos años y eran ideales para llevar entre niños. Por desgracia, en los últimos años llegó a ser difícil encontrar 4 niños de estaturas parecidas para este menester, y con adultos la imagen parecía de broma, por lo que se decidió, antes de perder la procesión, de exhibir el Sagrado Corazón, como se hizo este año. Acusan a D. Víctor de este cambio, también tengo que decir que NO; son los tiempos y las circunstancias los que empujan a adaptarnos, él lo único que aportó fue su parecer y su permiso, y creo que ganamos con el cambio, lo digo sólo como opinión personal. Por último, hay que ser realistas, todas las imágenes son simbólicas, y me parece ridículo recordarlo; cuando participamos en actos religiosos debemos olvidarnos de materialismos para hacer realidad el mensaje de aquel refrán: “la procesión va por dentro”, aunque otro dice que “nunca llueve a gusto de todos”. Apelo al entendimiento y a la razón para borrar ese “nunca” en nuestro pueblo.





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Ante Ti, buen Jesús

Jue, 03/28/2013 - 17:11

ANTE TI, BUEN JESÚS
¿Que hemos hecho con el bueno,el seguido y admirado,Rey de reyes proclamado,y acosado por su pueblo?Torturado en escarmiento,sin argumentos juzgado…¡y por nos la vida ha dado! …sabia lección del maestro.¿Dónde está el remordimiento,o el motivo de tal pago?,Él, que nos tendió la manola ensartamos con un hierro.¿Qué lo mantuvo sereno?Como ese perro apaleado,cuando se humilla ante el amo,bajo el palo queda quieto.¡Que dolor y desconcierto,el de la madre que ha estadocontemplando al desgarrado,ese hijo que llevó dentro!Y Él, amarrado al madero,empuñando gruesos clavosy con los pies destrozados,perdona mirando al cielo.Ante ti, doliente muerto,siento el daño causado,eres Tú, mi admirado,buen Jesús, el Nazareno.

ETJ





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Domingo de Ramos Ayoíno

Lun, 03/25/2013 - 00:01

Un viejo refrán castellano dice que “para ser el año verdadeiro (verdadero), las Navidades al sol y las pascuas al fumeiro (en la cocina, a la lumbre). Este año los augurios son buenos; incluso se están cumpliendo también los de “febrero nevoso, marzo airoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso”; y, por desgracia, el de “en la semana de Ramos lava tus paños, que en la semana de Pasión podrás o no”. Estamos pues en Semana Santa, y llueve. Como dice el nombre, semana dedicada a múltiples actividades religiosas, (que solo detiene el agua de lluvia); comienza el Domingo de Ramos con bullicio, se entristece con solemnidad el Jueves y finaliza en un suspiro el Domingo de Pascua. Por supuesto que todo esto espiritualmente hablando, exclusivo para quienes disfrutamos de nuestra libertad religiosa. Semana de vacaciones, los pueblos se llenan y se vacían algunas ciudades. Semana de carretera, de desplazamientos, y de extremar la precaución, que en el destino esperan los gestos de afecto y la compañía de los seres queridos. En Ayoó, como todos los años, completa programación religiosa. Procesiones, culto, cánticos, ritos… y para quienes “pasan”, y el pueblo les pudiera parecer aburrido, (creo que solo se aburre el que quiere), decirles que en poco más de una hora de reloj, lo que sería un normal desplazamiento urbano pero sin aglomeraciones ni atascos, se llega a León o a Zamora, en la mitad de tiempo a Sanabria, Benavente, La Bañeza o Astorga, en la cuarta parte de tiempo a La Cabrera, al Tera, la Valdería o a los valles de Benavente para encontrar todo tipo de distracción u ocio, y andando a cualquier punto de nuestra extensa y natural periferia, para disfrutar de lo que algunos llaman “descanso y contemplación”, que también me parece necesario. Hoy es Domingo de Ramos y amaneció con lluvias intermitentes. A la una del mediodía el cielo nos concedió una tregua para nuestra particular procesión y recreación del paso de La Borriquilla. En la plaza ramos de olivo, de laurel, de romero… “ramas cortadas en el campo”, y sobre un burro la escenificación del hecho escrito con cinco siglos de antelación por el profeta Zacarías: “He aquí que tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna." (Zacarías 9:9). El pueblo de Ayoó revive la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, como relata el Evangelio de San Marcos: ”Cuando Jesús y los suyos iban de camino a Jerusalén, al llegar a Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos: "Vayan al pueblo que ven allí enfrente, al entrar, encontrarán amarrado un burro que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo hacen, contéstenle: El Señor lo necesita y lo devolverá pronto". Fueron y encontraron al burro en la calle, atado junto a una puerta, y lo desamarraron. Algunos de los que allí estaban les preguntaron: "¿Por qué sueltan al burro?" Ellos le contestaron lo que había dicho Jesús y ya nadie los molestó. Llevaron el burro, le echaron encima los mantos y Jesús montó en él. Muchos extendían su manto en el camino, y otros lo tapizaban con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante de Jesús y los que lo seguían, iban gritando vivas: "¡Hosana! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David! ¡Hosana en el cielo!". (Marcos 11, 1-10). He visto sonrisas en la plaza, y me alegro, era precisamente nuestra intención; la alegría y la formalidad nunca han estado reñidas. Y no me cansaré de recordar en los agradecimientos a nuestros párrocos D. Miguel y D. Felipe, a Adrián, Celso, Jorge y Roberto por dedicarnos su tiempo, al pueblo en general por su participación y a la Casa Rural El Molino de Congosta, por prestarnos amablemente a “Bustamante”, noble burro como el que hace 20 siglos portara a Jesús entre ramos en la ciudad de Jerusalén. Broche de oro para una bonita mañana.




















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¡Vaya valla!

Dom, 03/17/2013 - 23:27


No se les llama precisamente “valla”, pero queda bien como título para este artículo. Por aquí les decimos “la tapia”, o “la pared del huerto”. Son cercados con materiales autóctonos que envuelven nuestros pueblos, más con el objeto de división y abrigo que el de protección. Sus viejos constructores buscaban la economía y la durabilidad en estas modestas obras, sin importar la estética, y para ello usaban piedras asentadas con barro, piedras “secas” (sin aglutinante alguno), terrones de césped o tierra apisonada (tapia) o un poco de todo. Al alcanzar la altura estimada, para protegerlas de lluvias y nieves, las coronaban con “la barda”. Ésta se construía de varias formas, sobre piedras planas y delgadas llamadas “rafalas”, o sobre un lecho de ramas de urz transversales, con unos ordenados terrones de césped colocados al revés, con la raíz hacia arriba; o sólo con “rafalas” o tejas. Terminaba de cerrar el recinto una improvisada puerta, creada con maderas desechadas para otros fines. La cerradura, y terminamos el huerto, un tranco o una cuerda, que ya dice el proverbio chino: “La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta”. Dicen que los huertos nacieron en el neolítico de la mano de las mujeres. Al lado de sus viviendas, mientras los hombres salían a cazar o pescar (o a sus cosas), sus compañeras, previsoras, cultivaron primero cereales y después verduras, legumbres y hortalizas. Esto poco ha cambiado en nuestros pueblos. Ellas (normalmente) siguen siendo las directoras de ese complicado mundo de parcelitas para semillas, parcelitas para trasplantes, parcelitas para “pronto”, las otras para “luego”… ellas siguen los rituales de visitas, riegos, entresaques, préstamos, comentarios… y ellas se llevan a casa orgullosas los apetitosos manjares que vieron nacer y crecer bajo sus cuidados y mimos. Me avergüenza decir que en los últimos años algo está cambiando en nuestros huertos, el respeto de algunos por los bienes ajenos comienza a ser un bien escaso y totalmente reprobable. Para ellos mi deseo: “Mal haya a quienes profanen este santuario a la fecundidad. Mal aprovechen hurtos y destrozos que no valen más que la calderilla de los bolsillos, pero se llevan consigo amor de cuidadora “madre” y las ofrendas para su otro recinto sagrado, la cocina de su familia. Lo que con cariño donaren, con odio maldicieren; y no con poca razón, porque cuán fácil se deja querer la tierra y que desagradecida parece la mano que roba y alimenta. Amén”










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Mitos rurales

Vie, 03/08/2013 - 21:30

Aunque parezca mentira, es muy común la zoofilia, el miedo a los animales concretos, no por el daño físico que pueda causar el encuentro con ese animal, si no miedo a ese enfrentamiento, miedo al miedo. A casi todos nos dan miedo, o por lo menos repelús, las serpientes, o los sapos, las arañas, los ratones…, o algún otro animal, que aunque sabemos que no nos van a hacer daño nos cuesta mantenernos serenos compartiendo local, o cercanía. En nuestra comarca, y casi en el resto del país, todos son prácticamente inofensivos y beneficiosos, para nosotros y para el ecosistema del que formamos parte, perfectamente autorregulado, en el que la carencia de alguno disparará las poblaciones de otros provocando plagas y descontrol de funciones que disminuirán la calidad del medio ambiente. Estas bondades son distintas en otras variedades y en otros países, hablaríamos de portadores de venenos extremadamente tóxicos, y mortales en la mayor parte de los casos. Por ejemplo, una “inocente” ranita (rana dardo) es el animal más venenoso, y en lo posible necesario de evitar, del mundo; por fortuna tampoco habita en nuestra península. La sabiduría popular mitifica y exagera los efectos de los ataques de nuestros convecinos. He reunido algunos dichos, pareados para mejor recuerdo, oídos por estos pueblos; el primero dice así: “Si la víbora oyera, y el liso viera, no existiría el hombre sobre la tierra”. La víbora no suele causar graves problemas en personas sanas, si son atendidas correctamente, de todas formas es el peor caso en la lista y muy raramente llega a ser mortal. Su primera reacción es la huída, y sólo en el caso de verse acorralada atacará; el “liso” es un inofensivo eslizón, de la familia de los lagartos, que come orugas, grillos, babosas, saltamontes, arañas… carente de veneno y en peligro de extinción; se suelen ver por Prepalacio entre la hierba. Segundo dicho: “Si te pica un alacrán no vuelves a comer más pan”. Por alacrán se conocen dos animales distintos, el escorpión y el alacrán de agua. En la península ibérica existen 5 variedades de escorpiones; el más peligroso es el Buthus Occitanus, de picadura dolorosa pero no peligrosa, (yo conozco dos casos que no precisaron tratamiento), y los demás producen picaduras similares a abejas o inferiores. El alacrán de agua es una chinche acuática inofensiva, con patas anteriores prensiles y un sifón trasero que utiliza para respirar, de ahí su parecido al escorpión. Tercer dicho: “Si te pica una salamanquesa, coge el pico y la pala y vete pa la puerta de la iglesia”. La salamanquesa es de la familia de las lagartijas, un reptil con escamas, aunque creo que el dicho se refiere al tritón, anfibio, de la familia de las salamandras. Ni la salamanquesa ni el tritón “pican”, ni envenenan sus mordiscos, si pudieran darlos. Cuarto dicho: “Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hinchó el papo”. A los sapos se les sataniza, desprecia y mata aunque en cada jardín debiera haber unos cuantos para el control de los insectos. Su piel contiene toxinas, que darán un buen dolor de barriga a un posible predador. Por nuestra zona a ese “veneno” se le llama “cogío” y realmente son totalmente inofensivos y beneficiosos. Quinto dicho: “Si te pica una salamandra, a la puerta tienes las andas”. Las salamandras son, de la lista, mis preferidas; además de anfibios muy sensibles a la contaminación, así que si os la encontráis en una fuente indica que las aguas son de buena calidad. No “pican”, porque no tienen aguijón ni colmillos y tampoco veneno alguno. Su nombre, seguramente, es persa y compuesto por “sam” (fuego) y “andarūn” (dentro) y tiene que ver con otro mito, el de vivir entre el fuego y su poder de extinguirlo. En el Renacimiento se vendía un producto llamado “lana de salamandra”, con dos cualidades, ignífugo y extremadamente caro. Los comerciantes ocultaban su verdadera procedencia, el amianto, para elevar el precio por relacionarlo con la salamandra y su fantástica facultad. Aunque la verdadera y la más importante sea la misteriosa capacidad de regenerar los miembros amputados, es el único vertebrado con este don, y además sin cicatrices. Todos estos inocentes animalillos viven en torno a nuestros pueblos, y los dichos exageran, pero también sirven, o sirvieron, para preveer y educar. Con ellos, de niños, aprendimos técnicas de prevención de posibles problemas. A nadie se le ocurría, por ejemplo, meter la mano debajo de una piedra que estuviera fuera del agua, o tentar a un animal sin haber repasado mentalmente la lista de mitos. Nos enseñaron que los animales no son juguetes para manosear, encerrar o torturar; son seres, hijos como nosotros de la naturaleza, que se deben de tratar con precaución y respeto. Recuerdo que de niño nos hacían meditar con aquella pregunta… “¿a ti te gustaría que te hicieran lo mismo?”. Claro que no, y sin más explicaciones conocimos el límite de la convivencia y el valor de la tolerancia. Decía que las salamandras son indicadores de alta calidad medioambiental. ¿Sabéis? en Ayoó abundan. Esta la encontré a la puerta de casa, le hice unas fotos y la dirigí al lugar pedregoso de donde salió tras unos días borrascosos; en eso se parecen al arco iris, para poder gozar de su compañía, primero hay que soportar la lluvia.




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Al ti Joaquín.com

Vie, 03/01/2013 - 20:34



El pasado día 25 fue especial para éste vuestro blog. Se cumplían 3 años desde aquel aparentemente lejano febrero del 2010, en el que tímidamente salía a escena mi afición por la divulgación de estas cosas de nuestro pueblo y su contorna. Para conmemorar la fecha, he guardado un regalo de un amigo, la visión que tiene sobre mi persona y forma de actuar desde la perspectiva de la poesía, esa que a veces se muestra extraña y a veces metafórica, pero siempre hermosa. Gracias a todos por estar ahí, y particularmente… ¡Gracias, Emilio!

AL TÍ JOAQUÍN.COM
En tierras de La Valdería,de la provincia de León,Calzada tiene por nombre,el pueblo donde nació.
Es de la raza cazurra,erudito, noble y con garra,y hasta el mismo rey Ordoñez,en sus huestes deseara.
Con el devenir del tiempo,a Zamora se trasladay buscando nuevos amores,en Ayoó de Vidriales se casa.
En Vidriales se establece,realizando diversas artes,destacando la albañilería,que es su oficio de base.
En ella, como ninguno,no hay nadie que le adelante,y en sus obras con destreza,deja su firma flamante.
Destaca en muchos campos,por su entrega y gallardía,pero también sobresale,en las letras, literatura y poesía.
En internet y su blog," el tijoaquin.com ",periódicamente edita,interesantes artículos,romances y poesías,ensalzando nuestras tierras,de Vidriales y La Valdería.
Es tanta la concurrencia,que  a su blog se avecina,que se quedan sorprendidos,por su sabia y valentía.
No hay nada que se le oponga,en destreza y en bravía,es el primero en las artes,las  letras y la albañileríay cómo no, en la Iglesia,para ayudarla e imaginería.
Por todas estas virtudes,y otras muchas que escondieres,hoy te proclama tu amigo," señor de los vidrialeses ".
EMILIO LÓPEZ FERRERAS





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¿Publicar o borrar?

Sáb, 02/23/2013 - 16:04

Las máquinas son monstruos crueles carentes de sentimientos. En poco tiempo de sus garras metálicas hemos visto el destrozo en una de las zonas más románticas de nuestro pequeño pueblo… pueblo. Primero fue la agónica fuente de la iglesia, icono ayoíno ya del pasado, saciadora de secaños, colmadora del pilo, regadora de todo Prepalacio y alimento de costumbres, como las de detenerse ante los caños para lavar manos y cara, aunque estuviesen limpias, beber sin sed, admirar su continuo correr y salpicar, o zambullirse en sus aguas almacenadas por la fiesta de San Bartolo. Las máquinas actuaron a sabiendas de atentar contra la estética y la indulgencia de todos respecto a la figura y composición de la no tan vieja aguadora. Un frío e inexpresivo muro de hormigón recogió el mismo manantial y lo deposita en el mismo sitio, pero todos sabemos que ya no es lo mismo, y que tardaremos en cogerle cariño, si acaso acaba mereciéndolo. Ahora acaba de caer su vecina, la valla pétrea de la huerta del cura, la que lucía una melena de tupida hiedra que cada año un vecino se preocupaba de recortar para parecer, consiguiéndolo, más esbelta y hermosa. Otra máquina hundió sus fauces en tan frágil cerramiento, levantado con las piedras acarreadas desde la sierra o la peña, barro de los alrededores de nuestras cuevas, pajas trilladas en las eras y amor de canteros. Nulo esfuerzo actual para tanto sufrimiento y sudor pasados, claro ejemplo de la ley del embudo. Siento ambas pérdidas, el entorno de nuestra iglesia con este par de obras cambiará demasiado, para mi gusto no para mejor, y es solo una opinión parcial, coaccionada por el respeto y la pasión que me ha infundido la construcción tradicional. Ninguna necesidad aconsejaba estos cambios, quitarle a un pueblo sus cosas de pueblo es como quitarle el color a la leche. La fuente nueva será copia de otras fuentes…, la antigua era más o menos bonita… pero única y original, y ahí está el valor que se fue por el desagüe y a la escombrera. La valla de piedra estaba torcida, la puerta rota, en el huerto reinaban las zarzas… pero pienso que quizás algunas veces deberíamos dejar de modernizar lo natural, o acabaremos con la naturaleza. ¿Una plaza?, ya tenemos y no necesitamos más, ¿un jardín? para eso no hacían falta destrucciones, ¿un parque? lo tenemos y no usamos, porque vivimos rodeados de uno, enorme y maravilloso, que es el pueblo que queremos convertir en… no sé qué. A fuerza de querer presumir acabamos confundiendo, y cuando a nuestro pueblo le hayamos cambiado estas cosas, dejará de ser pueblo para tampoco ser ciudad; perdiendo su identidad. Llamadme retrógrado, antiguo, enemigo de actualizaciones y modernidades, pero es que si quisiera vivir entre asfalto y edificios de acero y cristal no viviría en Ayoó, tengo que decirlo, este querido pueblo. Las máquinas, decía, no tiene sentimientos; su corazón permanece frío hasta que una chispa lo despierta en medio de un trueno, para que sus venas recobren la abrumadora energía del fluido hidráulico. Luego la destrucción… y de nuevo el frío. Quien sabe, si de tener sentimientos y potestad algunas veces no aportarían su objeción de conciencia para evitar tanto estrago y cicatriz. Perdón, hoy estoy tan triste como el día, lluvioso, y mi blog ha querido escucharme. A lo mejor en lugar del botón de “publicar” el correcto hubiera sido “borrar”, y a lo peor pronto lo haga. En fin, adiós fuente de piedrecitas de cuarzo, adiós huerto del cura, y si no queda más remedio… bienvenido, don hormigón.P.D.- Es cierto, demasiado sentimentalismo; mañana seguro que lo veré de otra forma. Ánimo con los cambios; decía Buda (-600 a. C.) que "Siendo reconocido que las cosas han de transformarse, todavía hay quienes se aferran a ellas...", parece ser que hablaba de mi…


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Carnaval y ceniza

Sáb, 02/16/2013 - 22:10

Un poco de historia para completar el artículo anterior: el diccionario etimológico castellano e hispánico del filólogo Joan Corominas apunta la posible procedencia de la palabra “carnaval”: “carnelevare”, compuesta de “carne” y “levare” (quitar), por ser las últimas fiestas antes del inicio del ayuno en la cuaresma. Ésta se estableció en el siglo IV como espacio de 40 días similares a los que pasó Jesucristo en el desierto, y como homenaje era aconsejable el ayuno y la abstinencia. Pero a partir del siglo VII se excluyeron los domingos por ser días festivos y por tanto permisivos. Actualmente, la Cuaresma son los 40 días que van desde el Miércoles de Ceniza al Sábado Santo, sin contar los 6 domingos, que pronto adquirieron los nombres que recogiera la copla que las memorias, también las ayoínas, han portado hasta el día de hoy: “Ana, Susana, Suseca, Rebeca, Lázaro, Ramos, y en pascuas estamos”. En el siglo XI la Iglesia Católica comenzó a imponer la ceniza, como símbolo de muerte, para recordar lo efímera de la vida e invitar a la reflexión. Durante la ceremonia las frases han ido cambiando, los mayores recuerdan aquella curiosa de “polvo eres y en polvo reverteres”, (del latín  Pulvis es, in pulverí reverter is, (Gn. 3,19)). Pero hablando de reflexiones religiosas, me gustaría invitar a una, extensible también para los laicos, basándome en las palabras de Carl Sagan, incuestionable científico y divulgador de los últimos conocimientos sobre el cosmos que nos acoge y envuelve. Si ciencia y religión en muchos temas no son afines, su conclusión sobre los siglos de estudio del universo es cuanto menos asombrosa: “...Y entonces, un día, llegó una criatura cuyo material genético no era muy diferente de las estructuras moleculares reproductoras de cualquier otra clase de organismos del planeta, que dicha criatura llamó Tierra. Pero era capaz de reflexionar sobre el misterio de su origen, de estudiar el extraño y tortuoso sendero por el cual había surgido desde la materia estelar. Era el material del Cosmos contemplándose a sí mismo. Consideró la enigmática y problemática cuestión de su futuro. Se llamó a si mismo humano. Y ansió regresar a las estrellas”. Podríamos definirla como la forma poética de la teoría de la panspermia, que explicaría el nacimiento de la vida en la tierra, relegando a la vida en sí, a la maravillosa naturaleza viva, a mera contaminación interestelar. Para mi es tanto como decir “solo sé que no sé nada”, del viejo sabio Sócrates, aunque también añade otra famosa frase: “somos polvo de estrellas”, (curiosamente, y he aquí el objeto de meditación, nuestro “polvo eres…”). Volviendo al martes de Carnaval, otra tradición manda en su mañana a participar uno de cada casa en trabajos comunitarios, en las “yeras” (antes se hacía al toque de las campanas). Limpiezas de regueros o terrenos comunes, fuentes, podas de árboles, plantaciones, riegos de praderas, etc, a cada participante se le asigna un trabajo o una medida, la “varada”, que deberá cumplir bajo la supervisión del alcalde/alcaldesa o de un concejal. Como premio, por la tarde un tino de escabeche, pan y vino se reparten en el bar del ayuntamiento. Algunos, que no podemos cumplir la tradición de los trabajos ni acudir a la tarde al bar, nos juntamos para cenar el escabeche en el día que no sé porqué, mejor sabe. Al menos nos lo parece.



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Soy yo... ¡carnaval!

Dom, 02/10/2013 - 23:25

A un tiro de piedra de Vidriales, en la vecina La Bañeza, se desarrolla una de las fiestas importantes en España, como acredita su declaración de Interés Turístico Nacional, el Carnaval de La Bañeza. Famoso por su discurrir colorista y divertido, sin rivalidades ni competencias por no haber premios para los participantes; famoso por su bullicio y descontrol callejero y también por saltarse la prohibición expresa de su celebración durante la dictadura franquista. El 3 de febrero del 37 se publicó un bando para “aconsejar un retraimiento en la exteriorización de las alegrías internas… …éste gobierno general, ha resuelto suspender en absoluto las fiestas de carnaval”. De poco sirvió, los bañezanos siguieron saliendo a la calle, si no podían disfrutar de esas fiestas tendrían otras, “las Fiestas de Invierno”, que serían las mismas pero con distinto nombre; eso si, pendientes de los “civiles”, para salir por piernas en caso de encontrárselos haciendo vigilancia. También es de mención que casi siempre hicieron la vista gorda, y así se acuñó la expresión tan bañezana de “correr el carnaval”. Este año comienza el 8 de Febrero, con el Viernes Tranquilo, fiesta de las agrupaciones, en las que destaca el grupo “los Tranquilos”; el día 9: sábado de chispas, pregón del carnaval, proclamación de la musa del carnaval 2013 y exhibición de tocados; el domingo 10, desfile-repetición de los disfraces del martes del año pasado; el lunes 11, carnaval infantil y a partir de las 12 de la noche comienza la Noche Bruja; el martes 12 es el gran desfile, con más de 60 grupos previstos y otros muchos que van por libre; y el miércoles de ceniza se celebra el Entierro de la Sardina, sonoro cortejo fúnebre rodeado de “lloronas” que termina en la Plaza Mayor, donde “el Corvillo” recita coplas, unas populares, otras anónimas, críticas con situaciones o personajes populares. Hoy domingo la tarde estuvo desapacible, muy fría. Incluso nevó un poco. Pero nada pudo con el desfile, quizás lo pasáramos peor los muchos espectadores que a pié firme aguantamos el paso de los grupos y charangas. Los termómetros callejeros marcaban 1 grado, con viento, por lo que la sensación térmica fue de inferior temperatura. Nada que no se arreglara luego con un chocolate y los famosos churros bañezanos. ¿El espectáculo?, genial, muy trabajado, os dejo algo de un todo que describe perfectamente una frase de Delmira Agustini: "Frufrúes, tintines, sedas, cascabeles, collares de risas, chillidos alegres. ¿Quién es? ¡Adelante! Soy yo... ¡Carnaval!"































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Santa Brígida y los renoberos

Lun, 02/04/2013 - 20:37



Me fascinan los rompecabezas. Os presento uno que doy por completado, aunque se podría hacer tan extensible que necesitaría mil veces este espacio para exponer la cantidad de acepciones, lugares e interpretaciones relacionados con el tema; yo solo adelanto mi resumen, y lo que está más relacionado con nuestro cercano entorno, por tanto, lo que nos atañe e importa. Principiamos: La primera pieza es una tradición celebrada en Ayoó, la que me dio un susto de muerte el mismo día que la conocí. Era una media noche de invierno, en la que no recuerdo el motivo, pero me adelanté a ir a dormir. Con algo que leer en las manos, oí las campanas sonar con insistencia. Eso significa poco bueno, por lo que me tiré de la cama, puse a toda prisa la ropa y salí a la calle en busca de un resplandor. Al no ver nada extraño, bajé a la calle de la Iglesia en busca de personas alteradas que me explicaran que sucedía, y la tranquilidad era absoluta, aunque las campanas seguían a todo trapo. Volví a casa, (por ahí tenía que haber empezado), y entonces me explicaron que no pasaba nada, que era Santa Brígida. ¿?. ¿A las doce de la noche se tocan las campanas sin oficio religioso, problema o aviso, sólo por ser Santa Brígida? Busqué entonces la segunda pieza en el santoral, y la santa que incita al alboroto nocturno tiene poca o nula representación en los retablos españoles, se trata de Santa Brígida de Kildare, o de Irlanda, que nació en el año 451, hija de un rey pagano y una esclava cristiana, y fundó el primer monasterio mixto de Europa. Murió en 525 y fue declarada patrona de Irlanda. ¿?. La tercera pieza que uniera las dos anteriores traté de encontrarla en la sabiduría de nuestros campaneros. Por desgracia ninguno de ellos me ha dado mayor explicación que la continuación de la tradición heredada de los mayores. Una cuarta pieza la encontré en Congosta, donde también se repite el toque nocturno, aunque dicen que es “para echar a enero fuera”. ¿?. Pobre enero, qué mal habrá hecho para despedirlo con tanta algarabía. Aunque también me hablaron de ciertos “renuberos”, que asociaron con los sapitos que parecen corretear contentos por el suelo tras el paso de una fuerte tormenta veraniega, quienes la leyenda arroja desde las nubes. Esto comienza a cuadrar. Para la quinta pieza salté lo que llaman las últimas estribaciones del Teleno, la sierra de San Félix, en el pueblo que le da nombre, donde hace pocas décadas también había sesión musical, y allí encontré los “renuberos” de Congosta con el ligero matiz del viejo hablar leonés: “reñubeiros”, también relacionados con las tormentas, a los que acusan además de deformes, porque dicen, o mejor, decían “eres más feo que un reñubeiro”. Para seguir visualizando el rompecabezas aportaremos la descripción de los “renoberos”, (nuestros “renuberos”), seres malignos que habitan en las nubes, amasadores de granizos, fabricantes de tormentas, y por tanto enemigos acérrimos de los agricultores y ganaderos de una vasta zona que comprende el éste de Galicia, (allí son “nubeiros”), sur de Asturias (nuberus) y norte de León (renoberos), lugares donde el primer día de febrero se tocaban, o tocan las campanas con el convencimiento y la esperanza de persuadir y alejar a esos seres perversos y así proteger sus bienes. Más curioso es el origen, el motivo de relacionar precisamente a Santa Brígida, 1 de febrero, con agricultura y ganadería. El nombre Brígida es celta, Brigid, divinidad femenina, quienes la asociaban al fuego, a las montañas y a cualquier estado considerado elevado como la inteligencia o la perfección. Los celtas celebraban equinoccios y solsticios, y sus cuatro intermedios: a grandes rasgos, el primero de febrero “Imbolc”, celebración de purificación; el primero de mayo “Beltaine”, que marcaba la llegada del buen tiempo, con el encendido de hogueras para hacer saltar sobre ellas los ganados y librarlos de enfermedades; el primero de agosto “Lughnasad”, comienzo de las cosechas y celebración de torneos y juegos; y el primero de noviembre “Samhain”, su año nuevo, día que dedicaban a sus muertos y espíritus. Vemos pues algunas importantes fiestas paganas cristianizadas, Santa Brígida, purificadora; San José Obrero, fiesta del trabajo; y Todos los Santos, con su contenido funerario y últimamente la pagana fiesta de Halloween. Volvemos a remover la quinta pieza para que acabe todo de encajar, la de San Félix de la Valdería. Allí dicen que la noche de Santa Brígida se hacen hablar las campanas, que, (egoístamente), para alejar las nubes lanzan los gritos de:A los montes de Toledo, que no hay trigo ni centeno;a los montes de Granada, que no hay trigo ni cebada.Y en las casas rezaban con fervor la jaculatoria:Santa Brígida bendita,/ tu que estás en los cielos,líbranos de los pedriscos/ que tiran los “reñubeiros”Resumiendo, esta tradición es un ejemplo de sincretismo, la mezcla de culturas y religiones, es la preocupación de los diversos pueblos de la antigüedad a sentirse solos y desamparados, y la búsqueda o el mantenimiento de ritos ancestrales confiando a lo mágico sus mejores bienes. Ahora ya no creemos en “renobreros”, y está de moda el laicismo; no importa, sé que seremos muchos los que continuemos con los ritos aunque solo sea por respeto a nuestros antepasados y sus herencias. Ésta, en concreto, me encanta. Rompecabezas solucionado.


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